El pasotismo del Senado

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

La Cámara alta ha dado su visto bueno a cuatro estatutos de autonomía a sabiendas de que contenían errores como decir «bienes y muebles» en lugar de «bienes inmuebles»

15 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«Será título suficiente para la inscripción en el Registro de la Propiedad, del traspaso de bienes y muebles del Estado a la Comunitat Valenciana...». Así comienza el apartado cuarto del artículo 90 del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, publicado en el Boletín Oficial del Estado del 11 de abril del 2006. El problema es que donde dice «bienes y muebles» debería decir «bienes inmuebles», como detectó en su día, con el ojo clínico que lo caracteriza, el Letrado de la Comisión General de las Comunidades Autónomas, Pablo García Mexía. «Barbaridades» En el debate en el que se aprobó el Estatuto, el senador de IU Eduardo Cuenca acusó al PP y al PSOE de haber pactado una tramitación exprés en el Senado y no haber querido «corregir esas barbaridades que figuran en el texto, como hablar de muebles en lugar de inmuebles». Si lo hubieran hecho, el proyecto habría vuelto al Congreso con el consiguiente retraso. En un detallado informe de 98 folios, García Mexía proponía la introducción de numerosas correcciones terminológicas, gramaticales, técnico legislativas y jurídicas. Su excelente trabajo no fue tenido en cuenta; el Senado se limitó a dar su visto bueno el texto tal y como fue del Congreso, y los errores han acabado en las páginas del BOE, a la espera de una corrección posterior que tarda meses. La Cámara alta ha dado luz verde, sin ningún cambio, a los cuatro estatutos de autonomía que le ha remitido el Congreso (valenciano, catalán, andaluz y balear), a sabiendas de que contenían innumerables errores, faltas de ortografía, fallos técnicos e imprecisiones. Así lo denunció Cuenca en el debate sobre el Estatuto de las Islas Baleares el pasado 21 de febrero, en el que señaló que no se habían corregido ni siquiera «los más de 130 errores gramaticales -ortográficos y de léxico- que tiene el texto». Su conclusión es demoledora: «Tenemos que preguntarnos de nuevo cuál es el papel del Senado y para qué sirve». Pablo García Mexía realizó también un informe minucioso en el que alertaba de los errores que contenía el Estatuto balear, que incluía las subsiguientes propuestas de modificaciones. Por ejemplo, sustituir, por razones ortográficas, gramaticales o de estilo, «Estado Español» por «Estado español», «continuar apostando en valores» por «continuar propugnando valores», «decidir su» por «decidir sobre su», «ostentan» por «ejercen» o «representa» por «representan». Y un largo etcétera. Su trabajo cayó en saco roto. Los errores figuran negro sobre blanco en el BOE del 1 de marzo del 2007. Defectos de estilo No todos son tan llamativos como el ejemplo de los «bienes y muebles», la mayoría son simples correcciones ortográficas (mayúsculas por minúsculas o viceversa, en muchos casos), faltas de concordancia, imprecisiones terminológicas o defectos de estilo. Pero el hecho de que hayan sido detectados por el Senado y éste se haya visto impotente para enmendarlos, ni siquiera formalmente, demuestra su inutilidad en la tramitación de los estatutos de autonomía, a pesar de que la Constitución dice que es la «cámara de representación territorial». En segundo término, muestra también la poca consideración que tienen las direcciones de los dos grandes partidos por el Senado, ya que son ellos los que han impuesto a sus grupos que no aprueben enmiendas para ganar tiempo.