La España de ZP está muy rara

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cada vez hay más voces que coinciden en que estamos atravesando una situación extraña, como si la tornillería y los engranajes no encajaran todavía en la España de Zapatero . El Gobierno ha tomado bastantes decisiones pero no deja de enmendarse a sí mismo. La oposición sigue desconcertada por haber perdido el poder inesperadamente. La Iglesia Católica, que tiene más privilegios que en cualquier país, salvo en Italia, se considera perseguida. Y hasta la Guardia Civil está estupefacta porque algunos de sus mandos, en Asturias, toleraban el trafico de explosivos al por mayor. La explicación es inquietante: creían que se trataba de tráfico de drogas. Con todos esos elementos -un gobierno novel formado con precipitación, una oposición resentida, una Iglesia excitada y una Guardia Civil estupefacta- no es de extrañar que se conforme una atmósfera especial. El pasado viernes en un rascacielos del Madrid económico un alto ejecutivo resumía así la situación: «Todo está muy raro y nadie sabe bien a que atenerse». Le acababan de informar que el PP dispone de un informe acusador redactado por un joven diputado andaluz de la cuerda de Javier Arenas en el que se culpa a un responsable de Telefónica de haber entregado Via Digital a Sogecable, o sea a Polanco , al que se considera con unos cuernos tipo Lucifer como los que adornan la cabeza de Zapatero en la portada de la revista Época . «Culpan a un alto directivo de la Compañía como si en la España de Aznar se pudiera hacer algo así sin su consentimiento», comenta. «Qué raro es todo esto». Y más cosas lo son también. Catalanes y valencianos, en vez de celebrar el paso que supone para su lengua -al igual que para el gallego y el euskera- que un Gobierno trate de certificar su existencia ante la Unión Europea, se han enzarzado en una polémica absurda, salvo para rentabilidades políticas, sobre si se trata de una lengua o de dos. Mientras el español en Rosario se abre a todas las variantes certificando la unidad básica de la lengua castellana, el presidente valenciano Francisco Camps no quiere admitir lo que está claro para los lingüistas. ¡Cómo debe de estar claro eso para que su antecesor Eduardo Zaplana , cartagenero de origen, lo aceptara en su momento y pactara con Jordi Pujol no abrir ese melón sin sentido!. Bien es verdad que ese pacto -secreto para no alterar a la derecha valenciana menos culta- jamás se hubiera producido de no necesitar Aznar el apoyo de Pujol en Madrid en aquel entonces. Pero se acordó algo que científicamente es correcto y que un interés político de corto vuelo -ni de largo alcance- afortunadamente no puede modificar. El retorno de Aznar Esa atmósfera rara se respira en vísperas de la vuelta de Aznar a las Cortes aunque sea a la Comisión de Investigación del 11-M. Sin duda puede ser un gran día para Aznar aunque se edifique esa gloria sobre el peor de su vida, si se descuenta el que estuvo a punto de morir a manos de ETA. Aznar está todavía en el proceso de desintoxicación por haber gobernado el país ocho años y se comporta a veces, como le sucede a todo aquel que deja tan alto puesto, como si siguiera gobernando. Pero no ha sido un buen telonero para él su secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa , al considerar que «hubo fallos tremendos en la seguridad». No reconocerlo hubiera sido absurdo pero, aún así, hay expectación para ver cómo con esos mimbres -la negra historia del 11-M y los «fallos tremendos en seguridad»- Aznar hace un cesto y pasa a los socialistas la responsabilidad. Le viene preparando el terreno un periódico que mezcla a guardias civiles que en su día trabajaron a las órdenes de Vera con la tolerancia hacia la trama de explosivos y, en el mismo guiso, etarras con fundamentalistas islámicos. A todo esto menos mal que nos queda el juez Baltasar Garzón . Aunque se trate de un hombre al que se le critique su gusto por el protagonismo, no cabe duda de que su investigación sobre las tramas islamistas es certera. Buena parte de lo que vamos sabiendo ahora -por ejemplo, que las células de Al Qaida en España están conectadas o los nombres propios de sus integrantes- son novedades que él ya escribió en sus autos de instrucción, criticados también por su solvencia procesal. Pero Garzón, que fracasó como político o simplemente cayó en la trampa de ser utilizado electoralmente por Felipe González , ha hecho grandes aportaciones a la limpieza del mundo terrorista y del narcotráfico y está en el origen del procesamiento en Chile del dictador Pinochet . Y que nadie olvide que su persecución económica de Batasuna fue la mayor contribución para su aislamiento y para la desaparición de las luchas callejeras que costaban varios autobuses cada domingo. Menos mal que Garzón no se detiene por esa atmósfera rara.