El juez Baltasar Garzón acaba de decretar el procesamiento del príncipe saudí Naef Bin Fawaz al-Chaalan, acusado de haber transportado en su avión privado y con pasaporte diplomático, un alijo de unos 2.000 kilos de cocaína de Venezuela a París, vía Ryad, en mayo de 1999. El auto afecta también a otras 17 personas, entre las que destaca el financiero catalán José María Clemente Marcet, al que el juez rebaja a la mitad la fianza de dos millones de euros que le fijó en su día para eludir la situación de prisión provisional en que se encuentra, desde hace poco más de 13 meses. La investigación tiene ramificaciones en Estados Unidos, Suiza, Francia y España. En Miami afecta, entre otros, a Gabriel Usuaga y Óscar Eduardo Campuzano Zapata, dos cualificados narcos colombianos que estaban considerados como dirigentes del nuevo cártel de Medellín y que fueron detenidos en su país en el año 1999, en el marco de la operación Milenio y extraditados a Estados Unidos. Allí optaron por colaborar con la Justicia e implicaron de lleno al príncipe, que está casado con una hija del hermano del heredero al trono saudí, y al broker catalán. La trama societaria En Suiza se descubrieron los primeros datos del entramado financiero que supuestamente montó Clemente Marcet para blanquear al dinero de los colombianos. La trama estaba formada por las sociedades The Helvética Fund, Swiss American Fund, Swiss Inversores Fund, Swiss Value Fund y The Heritage Fund, todas ellas con sede en el paraíso fiscal de Delaware (Estados Unidos). El complejo societario se complementaba con la firma Bammer Financial Trade Corporations, con sede en Suiza y la sociedad Tri-Star, domiciliada en Andorra, que estaba dedicada a la gestión de patrimonios. En España Clemente Marcet controlaba las sociedades Capital Trust, SA y Financial Trust, SL. Con la primera de estas sociedades adquirió el 66 % de la sociedad colombiana Multivalores. Con esta adquisición, según el auto de procesamiento, Marcet pasó a controlar todo el entramado montado para blanquear el dinero que obtenían del narcotráfico sus clientes colombianos. Reuniones en Marbella Explica también el auto de procesamiento que años más tarde -concretamente en los últimos meses del año 1998 y en los primeros de 1999-, José María Clemente dio el salto al tráfico de cocaína y, en varias reuniones celebradas en Marbella, Riad, Aruba (Venezuela) y Miami, llegó a un acuerdo con Nayef Bin Fawaz y otros socios colombianos para organizar el transporte de unos 2.000 kilos de esta droga. La cocaína viajaría desde Venezuela hasta Europa en el avión privado del príncipe saudita, con la cobertura de valija diplomática. Precisa el juez que, según el plan trazado, el 13 de mayo de 1999 el avión Boeing 727 VP BNA fue cargado en el aeropuerto de Maquetía-Caracas (Venezuela) con 150 maletas que contenían cocaína. Las maletas fueron facilitadas por Nayef a otro de los procesados que se ocupó de llenarlas con paquetes de droga y de llevarlas hasta el aeropuerto. El avión hizo escala en Djedda (Arabia Saudí) y aterrizó en París en el aeropuerto de Le Bourget en la madrugada del 16 de mayo de 1999, con el príncipe y varios miembros de su familia como pasajeros.