Pompa y circunstancia

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La oposición sigue acomplejada con Aznar, que agota su mandato sin que el PSOE le haya tocado un pelo. Y no será porque el todavía presidente no ofrezca flancos débiles, por ejemplo su pomposa y prologada despedida por todas las cancillerías europeas, la Casa Blanca y el Vaticano. Tampoco quiere enterarse Trini Jiménez de la anomalía que supone para el Ayuntamiento de Madrid que la concejala Ana Botella, cuyo sueldo pagamos los madrileños, abandone con frecuencia sus tareas para acompañar al esposo en su periplo de fin de curso. El «punch» de Rajoy Hasta la fecha, Aznar ha sabido ser telonero de Rajoy, pero el candidato corre el riesgo de que los mítines en paralelo que celebrará el presidente acaben eclipsándole, agudizando esas carencias que han llevado a no pocos dirigentes populares a añorar la designación de Rato. Zapatero arriesga la estabilidad de su Grupo parlamenario rodeándose de personalidades independientes, pero el PSOE necesita renovarse desde fuera para eludir los intereses sindicados que condicionan su apertura a la sociedad a partir de sus propios cuadros. Más homicidios Esperanza Aguirre ha irrumpido en la Comunidad como elefante en cacharrería, paralizando decisiones de gran calado que había puesto en marcha su antecesor y tratando de imponer una política antidelictiva mediante las brigadas Bescam, que ni siquiera tienen el aval de su compañero de partido, el ministro Acebes. Aunque el número de delitos disminuyó el 8,22% en el 2003, según la policía, los homicidios subieron cerca del 3% y las faltas el 1,5%, lo que significa que la seguridad sigue siendo una asignatura pendiente.