EL MERCADO DE LA CORTE
22 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Muy mal ha tenido que ver Rodríguez Zapatero su futuro para abandonar por unas horas su liderazgo amable y tirar de las orejas al PSOE ante la autoflagelación de dirigentes como Odón Elorza y Rodríguez Ibarra. Los colaboradores del secretario general socialista destacan su capacidad para encajar derrotas y un optimismo contagioso. La ciudadanía observa virtudes en Zapatero, pero un defecto principal: su levedad como jefe de la oposición. Hacia dentro, el líder socialista respalda incluso a sus adversarios. Sugiere, pero no ordena. División interna El Gobierno de Esperanza Aguirre, con sólo tres mujeres y netamente conservador, refleja las convicciones de la nueva presidenta de la Comunidad. En el ángulo opuesto, el Gobierno municipal de Ruiz-Gallardón es fiel reflejo de un alcalde que se adorna con ramalazos progresistas. El enfrentamiento Aguirre-Gallardón está servido y la ausencia de Aznar dará alas a una división interna que se percibe contagiosa. A la postre, el PSOE está menos dividido de lo que parece, mientras la unidad en el PP sería de cartón-piedra. Don Felipe en Euskadi Superado el histerismo inicial tras los resultados en Cataluña, el Gobierno recupera la calma, y Zaplana, para desmarcarse de los halcones del PP, dijo tras el Consejo de Ministros que el Ejecutivo colaborará con la Generalitat sea cual sea su color. Cuántos sobresaltos se habrían evitado si Aznar hubiera hecho eso mismo con el Gobierno de Vitoria. El PNV no cuestiona en absoluto la monarquía, y el príncipe Don Felipe es tan respetado en el País Vasco como su padre. Ojalá se gritara a su paso «gora Euskadi» y no sólo «viva España».