Reportaje La desaparición de Francisco Escalante -uno de los cuatro procesados por el asesinato de Juan Holgado en 1995- provocó ayer la suspensión de la primera sesión del juicio
20 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las cintas que grabó Francisco Holgado, el padre coraje, durante su incursión en el trasmundo del hampa jerezana no llegaron a sonar ayer en la Audiencia Provincial de Cádiz. La primera sesión del nuevo juicio por la muerte de Juan Holgado, asesinado en 1995 en una gasolinera de Jerez de la Frontera, fue aplazada hasta hoy al no comparecer uno de los cuatro procesados, Francisco Escalante, que se encuentra en paradero desconocido. Comienzan así a fallar las previsiones para este nuevo juicio, que debió arrancar ayer a las 10 horas para concluir el 18 de noviembre. La audición de las grabaciones que recogen las conversaciones obtenidas por Holgado -durante el tiempo que pasó infiltrado en el submundo de las drogas, a la busca de pruebas inculpatorias entre los sospechosos de haber participado en el crimen de su hijo- son la principal novedad de este juicio. Pero también la causa fundamental de que el Tribunal Supremo ordenara una nueva celebración, después de que los tres jueces de la sala se negaran a admitirlas como pruebas en 1999. La sala llamó a declarar a 84 testigos, aunque cuatro han fallecido, la mayor parte a causa de las drogas. El presidente del tribunal, Manuel de la Hera, también informó de la imposibilidad de localizar a un compañero de celda del acusado Domingo Gómez, tal y como solicitaba el abogado de la familia Holgado. La policía trata de hallar a Escalante, al que su abogado, Manuel Hortas, admite no haber visto «en los últimos dos años». Su paradero es un misterio, dijo y recordó que «no tiene domicilio fijo, podría estar en varias ciudades y no sabemos si duerme en la calle». Todos aceptan el aplazamiento, que Hortas calificó de «razonable, ya que si se le puede localizar en un día, no merece la pena suspender un juicio tan complejo y con tantos testigos». La madre de Juan Holgado, Antonia Castro, fue quien peor encajó la demora. Tachó de «sinvergüenzas» a los abogados defensores porque «han quitado de en medio» al acusado y criticó el aplazamiento: «Después de ocho años, seguimos sufriendo». Francisco Holgado, por su parte, confía en que las cintas den un giro al veredicto de 1999. Emocionado, el padre coraje aseguró que todo está «bastante claro» en sus grabaciones. «Lo único que sé -indicó- es que ellos son los que hacen esos comentarios de quién interviene, dónde están, quién lo hace y cómo preparan el golpe, pero ahora es la Justicia la que tiene que decidir si los inculpan o no».