La policía logró documentar operaciones por importe superior a los 30 millones de euros Estaba dirigida por un abogado y un ingeniero aeronáutico de Iberia.
10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Los narcos colombianos, que acaban de perder más de seis toneladas de cocaína en los últimos días, han vuelto a sufrir un nuevo revés aún más grave. La Brigada de Investigación de Delitos Monetarios de la Policía Nacional ha desmantelado una de las mayores lavanderías de dinero procedente de la venta de la cocaína en nuestro país. En esta compleja operación policial, cuya última fase se puso en marcha hace unos cuatro meses, han colaborado los oficiales de enlace de la embajada de España en Bogotá, de la de Estados Unidos en Madrid -miembros de la DEA-, la Brigada de Blanqueo de Dinero de la Policía Federal Suiza y las Udyco de Sevilla, Valencia y Granada. La lavandería estaba dirigida por dos españoles, un abogado y un ingeniero aeronáutico de Iberia, que son hermanos. Éstos recibían el dinero que recogían los cobradores de los colombianos y se encargaban de colocarlo donde se lo ordenaban sus clientes afincados al otro lado del Atlántico: Bogotá, Miami o Zúrich, fundamentalmente. Para ello utilizaban métodos que en unos casos eran sofisticados y en otros no tanto. En ambos casos el dinero pasaba siempre por una joyería del centro comercial Alcalá-Norte, ubicado en el número 416 de la calle Alcalá de Madrid. Allí los billetes eran procesados -recontados y enfajados- antes de darles salida. Sistemas de blanqueo Uno de los sistemas de blanqueo consistía en la importación de dinero en metálico desde el extranjero. En teoría lo traía del exterior -concretamente Colombia-Juan Carlos Rivera Díaz. En la práctica se lo entregaba en la zona internacional de llegadas del aeropuerto de Barajas su hermano José Luis, que es ingeniero aeronáutico y trabajaba en Iberia, por lo se movía sin grandes problemas por el aeropuerto. Una vez que formalizaban la entrada del dinero en España, lo ingresaban en efectivo en cuentas bancarias, desde las que hacían transferencias a donde le ordenaban desde Colombia los propietarios reales del dinero. Paralelamente, el ingeniero aeronáutico realizaba frecuentes viajes a Suiza con dinero en efectivo. Desde cuentas abiertas en Zúrich ordenaba transferencias a bancos localizados en Bogotá y Miami. El problema del euro Con la llegada del euro, para darle salida a los billetes pequeños, los distribuían en diferentes cuentas bancarias a su nombre y posteriormente solicitaban el reintegro en billetes de 500 euros que luego trasladaban en efectivo a Colombia el abogado y otros correos . Para darle salida a la calderilla utilizaban locutorios de envío de dinero, tipo Wester Union, en que los ingresaban cantidades inferiores a 6.000 euros en cuentas de no residentes. El dinero era retirado con tarjetas de débito en Bogotá. El último invento que estaban preparando consistía en transportar el dinero en aviones. Ya habían comprado un jet privado, con autonomía suficiente para llegar a Sudamérica, y una avioneta.