Contra pereza, propaganda

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

25 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Enfado portugués La marea propagandística desplegada en los medios afines al Ejecutivo trata de ocultar la pereza política que ha marcado la tragedia del Prestige. Dos semanas después del incidente es posible diagnosticar que hubo imprevisión y parálisis, tanto en la Administración del Estado como en la Xunta. A buenas horas, en otro tiempo, Fraga se hubiera despistado en una cacería. Al desastre ecológico hay que sumar el enfado del Gobierno portugués con Aznar. Rajoy se aferra al dinero que llegará como paliativo, pero no hace autocrítica. Cazados La caza como desliz político persigue al PP. Como si de una nueva «escopeta nacional» se tratara, conocemos que ministros -no sólo Álvarez Cascos, por cierto- acuden a cacerías «gratis total». Entretanto, la caza como ocio y deporte vive el mejor momento de su dilatada historia, superando en licencias a las del balompié. Ana Pastor llega a tiempo de remediar un desequilibrio peligroso: España está dos puntos por debajo de la media europea en camas de hospital por habitante. En tasa de paro, nos situamos entre los paises «en vías de desarrollo». El voto de Botella Si el PP sigue su viraje al centro pronto se encontrará con que Ruiz-Gallardón es el único idóneo entre los delfines. Dice el líder vecinal de Madrid, Prisciliano Castro, en La Voz, que sólo el presidente de la Comunidad y Mercedes de la Merced le han hecho algún caso. Últimos sondeos avisan de que ese perfil «progre» de Ruiz-Gallardón podría quebrar si incorpora a Ana Botella, cuyo índice de rechazo entre los madrileños es más que notable. La extrema derecha pincha en Austria y la derecha moderada, no la izquierda, saca provecho.