Interior no llega a final de mes

Melchor Saiz-Pardo MADRID

ESPAÑA

El Congreso aprueba un crédito de 64 millones de euros para pagar los gastos de luz y teléfono del departamento El Consejo de Estado critica que el endeudamiento se haya convertido en práctica habitual.

18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Al Ministerio del Interior no le salen las cuentas desde hace años. El departamento que dirige Ángel Acebes ha vuelto a pedir otro crédito extraordinario, esta vez de más de 64 millones de euros, para pagar a sus acreedores. Aunque esta vía financiera está reservada por Ley para imponderables, las facturas impagadas, lejos de ser fruto de imprevistos de última hora, corresponden a gastos corrientes y muy previsibles como son la cuentas del teléfono, la luz y los gastos de combustible. La falta de previsión de los contables de Interior se ha hecho endémica, según se desprende del informe del Consejo de Estado que acompaña el proyecto de ley que libera los 64.283.447 euros que pedía el Ministerio. El órgano consultivo del Gobierno, pese a dar el visto bueno al crédito extraordinario para no dejar impagadas las facturas, recrimina sin ambages la contabilidad de Interior y, sobre todo, la reincidencia en los errores de cálculo. Cinco veces en seis años No es, ni mucho menos, la primera vez que los responsables de Interior (tanto del PSOE como del PP) recurren a la deuda pública para hacer frente a gastos más que previsibles. De hecho, en los últimos años raro es el ejercicio en que este departamento no recurre a los créditos extraordinarios: cinco veces en seis años. En 1996 fueron 309 millones de euros, en 1997 otros 53 millones, 58 millones en 1998 y más de 40 millones de euros en 1999. En total, en los últimos seis años Interior ha dispuesto de más de 527 millones de euros en créditos extraordinarios para pagar a sus acreedores. Una política de gastos que ha provocado un serio rapapolvo del Consejo de Estado. El análisis de las cuentas de Interior -sostienen los técnicos del órgano consultivo- «parece evidenciar la habitual práctica» de «distorsionar la naturaleza y alcance de las modificaciones presupuestarias, pensadas para hacer frente a necesidades extraordinarias y urgentes, normalmente imprevisibles». Advierte el consejo a los responsables de Interior que esta práctica contable no debe ser utilizada para lo que se está haciendo en la actualidad: «reconducir a cauces legales situaciones administrativas que no han debido producirse, en la que en su mayoría se dotan obligaciones de carácter ordinario y corriente». El Gobierno sacó adelante este último crédito, si bien en la sesión se produjo una situación casi desconocida en la cámara baja: la oposición, con el PSOE a la cabeza, votó en contra.