Cuenta con más promesas de votos que los necesarios para la elección, el próximo viernes Las decisiones que tome pueden ocasionarle conflictos diplomáticos con otros países
19 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Todo parece indicar que, por cuarta vez en su historia, España será uno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Para ser designado es necesario el apoyo de, al menos, dos tercios de los 191 estados que integran la ONU. A una semana de la elección, España cuenta con más promesas de votos, confirmadas por escrito, de los 126 necesarios. Es decir, salvo cambio súbito, un representante español formará parte, desde el 1 de enero del 2003 y por un plazo de dos años, del órgano supremo de Naciones Unidas. La clave del éxito ha sido el empeño. Desde su subida al poder, en 1996, Aznar no paró de hacer campaña, en sus viajes al extranjero, por la inclusión del país. Esta favorable situación de partida ha llevado al resto de candidatos a la resignación, de modo que este año hay el mismo número de aspirantes (España y Alemania) que de vacantes en el Grupo de Europa Occidental y Otros Países. Pertenecer al Consejo de Seguridad es una arma de doble filo. Por una parte, significa adquirir una posición de máxima importancia diplomática. Se trata del principal órgano de la institución mundial más importante, aunque, al carecer del derecho a veto, su capacidad de influencia queda muy mermada. Sin embargo, España no podrá mantener posturas ambiguas ante los conflictos. Su voto en asuntos como el del Sáhara puede ocasionarle enfrentamientos con socios comerciales de primera magnitud, en este caso, Marruecos; y un seguidismo de las tesis estadounidenses, tensiones con regiones cercanas con las que precisa buenas relaciones, caso del Magreb.