Su Majestad se divierte en Rabat

P. SOTO RABAT. CORRESPONSAL

ESPAÑA

JEAN BLONDIN

Mohamed VI celebra su segundo día de festividades nupciales ajeno al conflicto diplomático

13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, celebró ayer en Rabat el segundo día de festejos que con motivo de la boda que contrajo el pasado 21 de marzo con la joven Salma Bennani se llevan a cabo hasta el próximo martes. Mientras España y Marruecos viven un nuevo episodio de tensión y crisis debido al incidente ocurrido en el islote del Perejil, el soberano marroquí, muy lejos de estas preocupaciones, ha vuelto a dejarse querer por sus súbditos. Mohamed VI no escatimó gestos ni sonrisas de agradecimiento para con sus 2.000 invitados. Los desfiles callejeros y los espectáculos musicales y artísticos, los carruseles de la Caballería de la Guardia Real, las ofrendas, los cirios y los pétalos de rosa, los bailes populares y el jolgorio callejero, el olor a hierbabuena y a miel, la alegría, la tradición secular y una cierta modernidad se han dado cita en Rabat. Millones de marroquíes viven estos días envueltos en un halo de despreocupación y satisfacción por los festejos reales. Algunos extranjeros invitados también han podido vivir esta sensación. Es el caso, por ejemplo, del ex-presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, que asistió con su hija Chelsea a la ceremonia de apertura de los fastos reales. Los tiempos cambian, pero quizá no tanto, pues ningún marroquí ha podido ver a la esposa del rey en la ceremonia oficial del viernes, simplemente porque Salma Bennani no estuvo presente. Lo mismo ocurre con las fotos oficiales, donde se ve al monarca acompañado de su hermanos y sobrinos y de su esposa, bajo una tela de los pies a la cabeza.