Qué puedo hacer para ayudar a que mi hijo apruebe

Ana T. Jack ANATJACK@EDU.XUNTA.ES

ESCUELA

PACO RODRÍGUEZ La primera necesidad del estudiante, además de disponer de un lugar silencioso, es dedicar un tiempo fijo a diario a las tareas escolares

Diez actuaciones básicas para favorecer el éxito escolar desde la familia

24 ene 2015 . Actualizado a las 13:21 h.

No se trata de que le redactes tú el trabajo de Sociales que le han pedido para el lunes. Ni de que te apliques con la escuadra y el cartabón para completar como es debido las láminas de Plástica que tiene que entregar mañana y que aún no ha empezado a hacer. Tampoco es necesario que le hagas tú los esquemas del tema 6 de Ciencias para ahorrarle el trabajo y facilitarle así las cosas. Y tampoco eres tú el que se tiene que estudiar lo que entra en el examen de Mate. ¡Es tu hijo el que tiene que hacer todo eso! Por supuesto que será de gran ayuda que, como padre o como madre, estés a su lado ayudándole a organizarse, supervisando su trabajo y animándolo a mantener una actitud positiva hacia el estudio.

CLAVES

Se pueden resumir en diez puntos clave las actuaciones que, desde la familia, favorecen (y mucho) el progreso escolar de los hijos:

1. Mantener una actitud positiva y de respeto hacia el centro educativo y su profesorado. Incluso ante desacuerdos entre la familia y el colegio (por ejemplo, por considerar inadecuada una sanción ante un problema de conducta) es importante reconocer el valor de esta medida educativa y ocultar, delante de los hijos, las discrepancias. Así evitamos que pierda el respeto al profesorado y que comprenda que hay acuerdo y unión entre la escuela y la familia en lo que a objetivos educativos básicos se refiere.

2. Crear un espacio de estudio fijo, funcional y confortable. Que sea siempre el mismo, cómodo, silencioso, que invite al estudio y alejado de las distracciones. Con una mesa de estudio amplia y una silla cómoda y recta. Buena iluminación y posibilidad de ventilación. La mesa de trabajo ha de estar ordenada, con todo el material necesario y con una estantería cerca para colocar todo el material.

3. Exigir un tiempo de estudio diario y adecuado al nivel educativo y características personales del niño, con una hora para empezar y otra para finalizar. En el caso de que no se cumpla este horario, debe haber consecuencias negativas (inmediatas, proporcionales y adaptadas a su nivel de madurez). Por el contrario, siempre hay que valorar y reconocer su esfuerzo (al margen de los resultados finales).

4. No sobrecargar las tardes con actividades extraescolares. Si llega demasiado tarde a casa, estará demasiado cansado para ponerse a estudiar en condiciones. También le debe quedar tiempo para el relax, el juego y la dispersión.

5. Ayudarle a organizarse y a planificarse. Por ejemplo, elaborando un horario semanal con el tiempo de estudio y de ocio para colgar en un sitio visible de la habitación. También es importante orientarlo para que aprenda a estudiar de forma eficaz (enseñándole a subrayar, a hacer esquemas, a memorizar...)

6. Es necesario que aprenda que es él el responsable de sus estudios, deberes y exámenes. Si tiene alguna dificultad, deben buscar la solución por sí mismos (llamando a un compañero de clase, pidiendo ayuda al profesor...). No es necesario que estemos pendientes de lo que dice el WhatsApp del grupo de padres y madres de su curso.

7. Supervisar su trabajo y mostrar disponibilidad. Una cosa es exigirle autonomía y otra dejarlo a su aire sin un mínimo control, sobre todo en los primeros años. Por tanto, debe haber un equilibrio entre fomentar la responsabilidad y la supervisión.

8. Controlar las horas de sueño y la alimentación. Los niños de entre 6 y 12 años necesitan dormir entre 8 y 10 horas, los de la ESO, entre 7 y 9. La falta de sueño afecta negativamente al rendimiento escolar, al estado de ánimo y al desarrollo. De igual modo, una dieta inadecuada (en la que el desayuno tiene especial relevancia) perjudica el progreso escolar.

9. Controlar el tiempo que dedica a las pantallas (televisión, tableta, consola, teléfono móvil...). Para evitar los enganches a la Play, a los mensajes o a Internet. Este ruido de fondo le puede impedir centrarse en las tareas escolares, ya que se convierte en potentes interferencias del proceso de aprendizaje.

10. Mantener un contacto personal con el centro educativo, en especial con el tutor. Es importante acudir a la reunión grupal de principio de curso y a las reuniones individuales con el tutor a lo largo del curso. En infantil y primaria la agenda escolar es un buen recurso para transmitir información entre la familia y la escuela.