Astros rodeados de magia

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Escena del tapiz de Bayeux protagonizada por el cometa Halley, y la adoración de los Magos de Di Bonome bajo la luz del cometa
Escena del tapiz de Bayeux protagonizada por el cometa Halley, y la adoración de los Magos de Di Bonome bajo la luz del cometa

Desde tiempos remotos la extraña apariencia de los cometas y su carácter impredecible ha fascinado a los humanos. En muchas culturas se les asociaban propiedades mágicas, considerándose que eran portadores de buenas, o pésimas, noticias. En el legendario tapiz de Bayeux, un lienzo bordado del siglo XI que describe los acontecimientos que llevaron a la conquista normanda de Inglaterra, aparece lo que sin duda es el cometa Halley, que pudo verse en el cielo durante buena parte del año 1066. Siglos más tarde, en 1305, Giotto di Bondone pintó La adoración de los Reyes, un fresco en el que la estrella de Belén se parece sospechosamente a un cometa, quizá el mismo Halley que había vuelto a verse en el otoño de 1301.

Esto no quiere decir que el relato bíblico de los Reyes Magos tenga origen en un cometa. Por una parte, ni siquiera está muy claro en qué fechas nació Cristo. Por otra, un fenómeno tan llamativo como un cometa observable a simple vista habría atraído la atención de astrónomos en todo el mundo, pero en los registros de esa época no hay constancia. Lo más probable es que, a la hora de pintar la estrella que guió a los Magos de Oriente, Giotto simplemente se inspirase en la reciente visita del Halley.