Sánchez llama «suma de decepciones» a En Marea y el PP lo ve «entregado» a ella

El PSOE llama a evitar el «sorpasso», mientras Feijoo se erige en garante contra el populismo


redacción / la voz

En un día marcado por la publicación de las encuestas que vaticinan una nueva mayoría absoluta del PP y el sorpasso de En Marea al PSdeG, el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, se lanzó ayer a la yugular del partido instrumental, una «suma de decepciones», para intentar evitar que el 25S se confirmen los sondeos. A la par que daba, el PSOE recibía: se ha «entregado a las mareas de Podemos», lamentó Alberto Núñez Feijoo.

La madre de Leiceaga apoyó a su hijo en Noia
La madre de Leiceaga apoyó a su hijo en Noia

Vilagarcía y Ames fueron los puntos que tocó Sánchez en la cuarta jornada en la que se implicó en la campaña gallega para apoyar al candidato socialista a la Xunta, Fernández Leiceaga. El madrileño marcó terreno ante la demoscopia, que tildó de «adversario», y ante sus competidores. Animó a votar al PSOE como el único cambio posible que no puede proporcionar En Marea, donde se diluyeron Podemos, Esquerda Unida y Anova, pues dijo que pasó de ser «una suma de ideas» a convertirse en «una suma de decepciones», como se puede ver -reseñó- en los municipios que gobiernan.

Pero sobre todo dirigió sus dardos al PP para pulsar la tecla más emocional de los socialistas. A Feijoo aludió como «el delegado de Rajoy en Galicia». «Son lo mismo», insistió, tras argumentar que votar al PP es darle a Galicia «lo mismo que habéis sufrido estos ocho años».

El cabeza de cartel de los populares, entretanto, volvió a ofrecerse como garante de que en Galicia «non gobernará o populismo», en un mensaje dirigido tanto a sus simpatizantes como a los de Ciudadanos y el PSOE, que después de que «Felipe [González] fixera un gran partido, despois de tanto esforzo, se preguntan como é posible que agora se entreguen ás Mareas de Podemos, como é posible que o seu obxectivo sexa que gobernen eles. É como si volvéramos á Transición e o PSOE lle dixera ao Partido Comunista que gobernasen eles», clamó. Machacó Feijoo una segunda idea fuerza: después de gobernar durante los años de vacas flacas, «a estas alturas non me presento para defender as siglas dun partido, vou defender a Galicia «porque «é o meu país, a miña familia, a ela me debo».

En sus antípodas, Íñigo Errejón fue el encargado de arropar a Luís Villares. Lo hizo en Pontevedra, pero en vez de venir a arrimar el hombro para aupar al candidato de En Marea pareció pedir ayuda para su causa en Madrid. El secretario de Política de Podemos pidió que los gallegos aparten a Feijoo de la Xunta, cuestión que «echará una mano» para desalojar a Rajoy de la Moncloa. En una praza da Peregrina en la que se reunieron unas 300 personas alertó de que, si fuera por las encuestas, las alternativas de «unidad popular» no hubieran llegado a gobernar las ciudades gallegas. El mediático líder tuvo otra intervención pública en Ourense, pero esta vez junto al alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro. Uno y otro citaron al PSOE, pero lo hicieron para responsabilizarlo del bloqueo político nacional. Errejón, además, insistió con su argumento: «Galicia y el País Vasco pueden dar una señal al resto de España para salir hacia delante», sostuvo ante unas 200 personas, para admitir que «de momento, solo tenemos fuerza para hacer una parte del camino», en referencia a su falta de peso parlamentario en Madrid y probablemente en Santiago para protagonizar solos los cambios.

Ajena a ello, la aspirante del BNG, Ana Pontón, dedicó la jornada a la defensa de la lengua gallega y a atacar una política educativa que, dice, no garantiza la competencia de los niños en este idioma.

Información elaborada por Domingos Sampedro, Juan Capeáns, Mario. Beramendi, Xosé V. Gago.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Sánchez llama «suma de decepciones» a En Marea y el PP lo ve «entregado» a ella