La gran variedad de discapacidades dificulta el diseño de dispositivos para quienes las padecen «Cada discapacitado es un mundo». Así resumió Rafael Barea la dificultad de diseñar dispositivos para este colectivo, durante un congreso iberoamericano sobre la materia celebrado en Madrid. Barea es profesor de Electrónica de la Universidad de Alcalá y responsable del sistema de guiado de una silla de ruedas mediante electrooculografía (EOG). Es decir, una silla que obedece a los movimientos del ojo humano. También ofrece otras posibilidades de guía, dependiendo de la discapacidad del usuario.
21 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los objetivos eran dos: crear una silla adaptable a todos los usuarios y controles específicos. La silla resultante puede ser manejada con soplidos, una palanca manual, etcétera, en función del tipo y grado de minusvalía. Y puede desplazarse por sí misma entre dos puntos. Y es que, como recuerda Barea, no se puede fabricar en serie para los minusválidos: «Hay muchos parámetros para ajustar a cada persona». Este ingenio abre la puerta a gente que antes no podía desplazarse por su cuenta. «Los tetrapléjicos _dice_ ni siquiera pueden manejar una palanca, pero muchos conservan el control del motor ocular». El sistema EOG podría montarse en algunas sillas de ruedas convencionales (cuyo coste va de las 700.000 pesetas hasta superar el millón), pues muchas integran pequeños ordenadores para ser controladas con una palanca. La silla se presentó esta semana en el Primer Congreso Iberoamericano de Tecnologías de Apoyo para la Discapacidad (Iberdiscap). Pero es poco probable que el modelo llegue a comercializarse. Las empresas lo ven poco rentable, dado que muy pocos discapacitados tendrían que recurrir a él.