El directivo reivindica la fortaleza del banco y mantiene el plan de crecimiento
22 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las instituciones económicas mundiales analizan minuciosamente el impacto de la guerra en la inflación mientras el petróleo y el gas elevan su precio y asustan a los mercados. El presidente de BBVA, Carlos Torres, acota el problema a la duración del impacto en el tráfico de los combustibles por el estrecho de Ormuz, donde se canaliza el 20 % del comercio mundial. Destaca la capacidad de la economía internacional para hacer frente a la situación, siempre que no se prolongue. En cualquier caso, el banco, que celebró este viernes su junta de accionistas en Bilbao, no cambia los planes. Carlos Torres explica que «BBVA vive su mejor momento» con beneficio y reparto de dividendos récord. Así, la hoja de ruta no se altera, sin compras, ni opas y centrada en el crecimiento para liderar la transformación tecnológica con la aplicación de la inteligencia artificial.
—El petróleo está muy por encima de los 100 dólares el barril, ¿teme un escenario inflacionista como el de 2022?
—La economía internacional ha sido más fuerte de lo previsto ante choques como el covid, la guerra de Ucrania o la crisis arancelaria. Se ha adaptado y se ha visto el efecto favorable del gasto público o de los tipos de interés más bajos y estables. Todo eso nos ha situado en un crecimiento económico mundial global de más del 3 %. Ahora lo que está provocando el conflicto es un shock de energía por el cierre del estrecho de Ormuz. Pero no tenemos que precipitarnos al interpretar el escenario. Hay que ver la duración: si es corta, el efecto será moderado.
—¿Han detectado suspensión de inversiones importantes?
—Es pronto para ver el efecto real en la toma de decisiones.
—¿Cuánto puede aguantar la economía? ¿Cuánto puede pasar con Ormuz cerrado?
—Creo que si hablamos de un par de semanas más estaríamos en un escenario de inflación muy asumible de alguna décima. En cambio, si pasamos a un par de trimestres sí habría un riesgo relevante.
—El euríbor está reaccionando y subiendo el precio de hipotecas y préstamos. ¿Se va a endurecer mucho esa financiación?
—Los tipos de interés se han caracterizado este tiempo por estabilidad y niveles bajos. Puede que haya movimientos que dependerán de esa duración del conflicto. Pero, sobre todo en España, vemos en todos los productos de financiación —hipotecas, empresa, consumo— unos tipos de interés muy competitivos que se moverán con las referencias del BCE.
—Dijo el viernes en la junta de accionistas que el 2025 ha sido un año excelente. Más de 10.500 millones de beneficio y un dividendo récord de más de 5.200 millones, ¿es una buena forma de pasar página a la opa?
—Sí, el 2025 ha sido el mejor año de nuestra historia por el beneficio récord y por el momentum del banco: crecimiento en clientes —hemos añadido más de once millones— y crecimiento del crédito en un 16 % en todos los países —en España, un 8 %—, ganando cuota de mercado en el mundo empresarial. Y todo eso lo hemos hecho combinando crecimiento con una rentabilidad cercana al 20 %. Somos el primer banco europeo en ese binomio. Y esa situación es la que nos ha permitido ofrecer una elevada remuneración al accionista con un dividendo récord de 92 céntimos de euro por acción que, sumada a la recompra de 4.000 millones de acciones, hace una retribución total de 9.200.
—¿Que sintió cuando conoció el rechazo de los accionistas del Sabadell?
—Hemos pasado página y lo relevante es el proyecto estratégico y liderar la transformación digital del sector con la inteligencia artificial.
—En ese plan se fija una remuneración de 36.000 millones al accionista hasta 2028, ¿se puede mantener a pesar de la incertidumbre geopolítica?
—Mantenemos la previsión de cumplir esos objetivos a pesar del entorno macroeconómico y geopolítico actual. Es verdad que hay incertidumbre, pero BBVA la afronta desde una posición de fortaleza, con mucha confianza y con elementos diferenciales que se resumen en la diversificación.
—Acaban de anunciar un segundo programa de recompra de 1.000 millones y en el 2025 generaron exceso de capital. ¿Se atreve a mejorar esa retribución de 36.000 millones hasta el 2028?
—Claro que es posible. Estamos en línea con las previsiones. Esas cifras son una estimación y la evolución dependerá del uso de capital. Pero sí, el objetivo es obtener 48.000 millones de beneficio con una rentabilidad del 22 %.
—El año pasado reforzaron un 15 % las provisiones por el negocio de Turquía y México. ¿Qué espera de esos países?
—De México esperamos un crecimiento del 2 %, apoyado en el consumo, la recuperación manufacturera del país y en la integración con EE. UU. a través del tratado comercial del USMCA (Estados Unidos-México-Canadá). El país es ya el mayor socio comercial de EE. UU. y sigue creciendo. Todo esto, junto al Plan México de la presidenta Sheinbaum, va a generar más inversiones en un mercado muy grande.
—¿Y de Turquía?
—Repite muchos factores de los que se dan en México. Está al lado de un gran mercado, como Europa, es un país grande y con mucha mano de obra muy cualificada y competitiva.
—Esta semana se han conocido las peticiones de la Fiscalía de 173 años al expresidente Francisco González y de 180 millones de multa al banco, ¿qué le parecen?
—Esa es la petición de la Fiscalía. Consideramos que de los hechos bajo investigación no se desprende ninguna responsabilidad penal para BBVA.
—¿Cómo puede afectar al banco en riesgo reputacional?
—Estamos en una fase muy preliminar del proceso. Lo que hemos conocido es un escrito de la Fiscalía.
«Pasamos página de la opa, sin más operaciones»
—¿Qué nota pondría a la UE en el cumplimiento de los encargos de Letta y Draghi para avanzar en la unión bancaria y de capitales?
—Lo que hace falta es pasar a la acción simplificando la regulación. En nuestro sector los pasos son menos de los que a todos nos hubiera gustado.
—¿Eso es menos de un cinco?
—No me atrevo a poner nota, pero hay mucha tarea que hacer, el ritmo no es suficiente.
—Ve a BBVA en una compra de un banco en Europa?
—Para nosotros la vía del crecimiento en Europa es a través del lanzamiento de bancos digitales. Lo hemos hecho con gran éxito en Alemania e Italia, donde tenemos ya más de 800.000 clientes. No vemos operaciones transfronterizas porque, aunque la escala cada vez va a ser más importante, tienen mucha más complejidad que una operación doméstica. Siguen existiendo divergencias entre las normas de los distintos países que reducen las sinergias.
—Porque en España, de operaciones corporativas ni hablamos.
—No. Pasamos página y miramos hacia la ejecución de nuestro plan estratégico y con un foco claro en mejorar la experiencia de nuestros clientes apostando por la transformación de la inteligencia digital.
—¿En qué va a notar el cliente la integración de la inteligencia artificial en el banco?
—Vamos hacia una mejor banca, más anticipativa, más personalizada, que te da soluciones más relevantes.