El ahorro energético, piedra angular de las políticas de descarbonización
ECONOMÍA
Especialistas analizan en Pontevedra los retos de la industria y los hogares
17 feb 2026 . Actualizado a las 19:35 h.El ahorro energético, sus retos y sus soluciones para empresas y hogares ha sido eje de un foro, organizado en Pontevedra por La Voz de Galicia en colaboración con Ence, que reunió a tres especialistas que aportaron su visión sobre cuál es la situación actual de esta cuestión y hacia dónde se dirige. La mesa, moderada por la periodista María Meizoso, convocó a Juan Manuel Castillo, director de energía y recuperación de la biofábrica de Ence en Lourizán; a Manuel Iglesias, responsable comercial de Aceuve; y a Juan Manuel García Sánchez, manager de industria y energía de Aenor.
Los tres especialistas coinciden en la importancia de la eficiencia energética aplicada al ámbito industrial y empresarial, así como al doméstico. «Entendemos el ahorro energético como ese primer pilar, la primera fase, de cara a la transición energética propiamente dicha. No se trata solamente de gestionar nuestros recursos como tal, sino también de hacerlo mejor», subraya Manuel Iglesias. Esta idea la recalca Juan Manuel García: «Es la piedra angular de las políticas de descarbonización, y lo es porque permite conseguir esos objetivos de una forma más eficaz, haciendo ganar competitividad al tejido empresarial y, en general, a la sociedad española». Es una materia que hay que interpretar también en los ámbitos económico y social. Juan Manuel Castillo incide en las consecuencias positivas para la industria en términos de eficiencia y ahorro económico.
El representante de Aceuve resalta que disponer de una marco normativo específico es beneficioso, entre otras cosas, porque aborda cuestiones que muchas veces quedan en un segundo plano. «El marco normativo facilita el acceso a la información, a esos requisitos mínimos» y, como consecuencia, permite disponer de los datos necesarios para tomar una decisión adecuada.
García Sánchez destaca la importancia de la familia de normas ISO 50.000, la principal desde el punto de vista del desarrollo técnico. Por un lado, se encuentran auditorías energéticas, líneas base, indicadores de desempeño, explicación de requisitos por sectores de actividad; y, por el otro, protocolos que sirven para medir ese ahorro que se busca conseguir. Otro aspecto relevante son los proyectos de medidas de ahorro y su acceso a la financiación.
Castillo señala el ejemplo de las adoptadas en las biofábricas de Ence en Pontevedra y Navia, donde se trabaja con «un sistema de gestión estructurado, integrado y que también está basado en la norma ISO 50.001». Esto se aplica en que «de forma estructurada y metódica» se revisan «cuáles son nuestros consumos de energía, cuáles son los de combustible, dónde están las mayores brechas... e identificamos la línea de base, cuál es nuestro estándar; y a partir de ahí, nos proponemos metas para ir disminuyendo el consumo de estos factores energéticos, haciendo también planes de seguimiento» para comprobar la eficiencia de las medidas que se toman.
Ence trabaja con un sistema de monitorización continua, que permite a la compañía anticiparse y «ver de forma predictiva dónde pueden estar los aumentos de consumo tanto de energías como de combustibles». Así se contiene de manera temprana cualquier desvío que se detecte.
Es este aspecto de la anticipación, precisamente, uno de los elementos más a tener en cuenta para una empresa, según explica Manuel Iglesias. En Aceuve, «consideramos que desde el dato tiene que partir cualquier tipo de solución», es decir, «no existe una solución tecnológica única, pero sí que hay diferentes modelos que se pueden adaptar a las necesidades reales de cada una de las empresas». Así se puede medir «un proceso de optimización energética».
Implicación de las empresas
Juan Manuel García explica que en Aenor dedican muchos esfuerzos a la pedagogía. Tanto hacia sus clientes como a la sociedad en general. «La norma 50.000, aparte del beneficio innato que tiene una certificación, que es un ahorro y un reconocimiento, es de los estándares que tiene más impacto directo desde el punto de vista económico porque es un ahorro de energía, que a la postre es un suministro que tiene su coste». Apunta García que su aplicación ya en empresas como Ence permite que estas organizaciones «a día de hoy estén posicionadas para un cumplimiento legislativo que le viene en el 2027 impuesto por la legislación». Así «cuando lleguen los deberes para poder hacerlos ya tienen los trabajos terminados».
El representante de Aenor añade que en la mejora del desempeño energético hay tres grandes ejes a tener en cuenta. Uno es el tecnológico, centrado en los equipos y en la implantación de procesos más eficientes. El segundo es el de operación, porque es necesario saber desarrollar de forma óptima esos procesos. Y el tercero es la medida, porque es imprescindible poder contabilizar la eficiencia energética para comprobar de forma precisa cuál es el ahorro alcanzado.
«La inteligencia artificial no es una moda, es una realidad que ya incorporamos»
Los avances tecnológicos y una mayor concienciación social están impulsando grandes cambios en el comportamiento de las compañías y de los ciudadanos. En Aceuve, Manuel Iglesias sostiene: «Estamos constatando que ahora mismo los sistemas de almacenamiento por batería integrados con el autoconsumo fotovoltaico están siendo un elemento que se tiene cada vez más en cuenta tanto por parte de empresas como de particulares». Castillo, por su parte, resalta la importancia de controlar las pérdidas de energía en hogares e industria para ganar en eficiencia, como lo primero en lo que hay que intervenir.
El portavoz de Ence añade los resultados positivos de la aplicación de prácticas de ahorro energético en sus biofábricas como un ejemplo para la industria. «En la producción de celulosa, el proceso natural es bastante eficiente», indica. En las biofábricas, se separa la celulosa de la lignina. La primera va para la fabricación de pasta y la segunda se reutiliza en el circuito de licor para generar el vapor y surtir después de energía eléctrica a la planta. Lo mismo ocurre con los residuos forestales, que se envían a una caldera de biomasa y se capitalizan como energía eléctrica. De esta forma, Pontevedra y Navia son «autosuficientes en términos de energía eléctrica» y aún vierten excedente a la red general española.
Manuel Iglesias introdujo la aportación de la Inteligencia Artificial (IA) en el desarrollo empresarial ya en la actualidad. «No es una moda, es una realidad y todas las empresas tenemos ya incorporados distintos sistemas de IA que nos favorecen esa medición». Y no solo la industria, sino también los hogares.
En estos momentos una de las prioridades del sector es impulsar un cambio cultural, que la sociedad perciba con claridad los beneficios del ahorro energético y un uso responsable de los recursos. En este sentido, los tres interlocutores del foro manifiestan que se ha avanzado mucho, tanto en los hogares como en las empresas, y si bien queda camino por recorrer, entienden que hay lugar al optimismo. «Galicia ha hecho unos esfuerzos importantísimos, está muy bien situada en todos los ránkings de eficiencia energética», concluye García Sánchez.