El FMI destaca el «sólido desempeño» de España y mejora el crecimiento al 2,3 % en 2026

cristina cándido MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

Turistas con maletas en el casco histórico de Santiago
Turistas con maletas en el casco histórico de Santiago PACO RODRÍGUEZ

La organización calcula que el PIB cerró el 2025 en el 2,9 % y avanzará tres décimas más de lo previsto este año

19 ene 2026 . Actualizado a las 11:53 h.

El crecimiento económico de España mantiene un sólido avance dentro del contexto europeo, aunque con una «desaceleración gradual del crecimiento previsto» a medio plazo. Tras un crecimiento elevado en 2024 y 2025, las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectan una moderación progresiva de la actividad en el 2026 y el 2027, en línea con la normalización cíclica de la economía y de otros países del entorno.

Para el organismo con sede en Washington, España destaca positivamente por dos factores principales: un crecimiento superior a la media de la zona euro, incluso en un contexto de debilidad estructural regional y por contribuciones positivas de la inversión tecnológica, que han apoyado la actividad económica, aunque en menor escala que en Estados Unidos.

Tras registrar un crecimiento elevado en el 2024 y el 2025, la actividad económica en España inicia una fase de desaceleración progresiva, «coherente con la normalización cíclica y la moderación del impulso externo», señala el documento publicado este lunes. No obstante, incluso en este escenario de menor dinamismo, la organización con sede en Washington proyecta que España mantendrá tasas de crecimiento claramente superiores a la media de la zona del euro hasta al menos el año siguiente: un 2,9 % en eln 2025, un 2,3 % en el 2026 y un 1,9 % para el 2027.

Todo, en un entorno en el que el crecimiento mundial se situará en el 3,3 % para este 2026, frente al 3,1 % que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2 % para el 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos.

Las previsiones del Fondo para España coinciden con la última revisión del Gobierno para el 2025 en noviembre y son una décima más optimista de cara a este año pero dos décimas por bajo de cara al 2027, cuando se espera un crecimiento del 2,1 %. Respecto al resto de países, los pronósticos del Fondo sitúan el avance de España para este año muy por encima de países vecinos como Francia (1 %); Alemania (1,1 %) o Italia (0,7 %). E incluso más que otras potencias como Reino Unido (1,3 %) o Japón (0,7 %). Con todo, dentro del grupo de países avanzados, EE.UU. ve mejoradas sus perspectivas para el 2026 en tres décimas y se convierte en la economía más dinámica, con una expansión estimada del 2,4 % que desaloja a España del primer puesto.

Potencial de mejora de la productividad

No obstante, este comportamiento relativo refuerza el papel de la economía española como ancla de estabilidad regional en un contexto europeo caracterizado por una recuperación desigual y persistentes obstáculos estructurales. Uno de los elementos diferenciales señalados por el FMI es la contribución positiva de la inversión vinculada a la tecnología a la actividad económica en España. Aunque este impulso es más limitado que en Estados Unidos, la economía española se beneficia de los efectos indirectos del auge global de la inversión en tecnologías digitales y de inteligencia artificial, especialmente a través de los canales de inversión, comercio y modernización productiva. Este factor contribuye a explicar parte de la resiliencia observada y sugiere un potencial de mejora de la productividad si se consolida y se acompaña de reformas estructurales.

De cara al 2027, el FMI identifica a España como una de las economías que sostienen el crecimiento junto con Irlanda, en un entorno donde otras economías avanzandas muestran una recuperación más lenta. Alemania, por ejemplo, muestra una recuperación gradual desde niveles muy bajos y crecerá al 1,5 %. Italia permanece estancada, con tasas significativamente inferiores y Francia mantiene un crecimiento moderado pero inferior al español (1,2 %).

El organismo presidido por Kristalina Georgieva también advierte de que el entorno global en el que se desenvuelve la economía española es especialmente incierto y vulnerable. El crecimiento mundial depende en gran medida de un número reducido de sectores, en particular los ligados a la tecnología, y está expuesto a riesgos derivados de una posible corrección financiera, un resurgimiento de las tensiones comerciales o un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.