La CEG advierte de que la saturación de las redes eléctricas frena nuevos proyectos industriales en Galicia

La Voz REDACCIÓN

ECONOMÍA

El presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Juan Manuel Vieites, en una foto de archivo.
El presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Juan Manuel Vieites, en una foto de archivo. PACO RODRÍGUEZ

La patronal gallega ve en la situación una barrera para el crecimiento del empleo y la mejora de la competitividad

26 dic 2025 . Actualizado a las 10:45 h.

«Galicia corre el riesgo de perder una oportunidad industrial clave ligada a la transición energética y a la reindustrialización por la insuficiente inversión en redes eléctricas, derivada de un marco regulatorio que no incentiva adecuadamente dichas inversiones». Es la advertencia que ha lanzado este viernes, tras el parón navideño, la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG).

Alineada con el mensaje que desde hace meses repiten desde la Xunta, la patronal compara la fortaleza de Galicia en términos de generación, ya que produce más electricidad de la que consume (lo que la convierte en exportadora neta hacia otras autonomías como Madrid), y también en cuanto a la penetración de las renovables (que representan en torno al 70 % de la potencia instalada), con la insuficiencia de su red de transporte y distribución, «que impide aprovechar plenamente ese potencial para atraer nueva industria».

«El actual marco retributivo de las redes eléctricas no ofrece la seguridad ni la rentabilidad necesarias para acometer las inversiones que requiere el sistema», lamenta la organización empresarial que capitanea Juan Manuel Vieites, que alerta de que esta situación pone en riesgo proyectos industriales estratégicos, empleo de calidad e inversiones presentes y futuras en Galicia.

En un contexto en el que el 87 % de los nudos eléctricos de todo el país se encuentran saturados y solo se concede una de cada diez solicitudes de acceso, la CEG critica en un comunicado la propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) de fijar una tasa de retribución del 6,58 % para las redes eléctricas durante los próximos seis años. «Una cifra claramente inferior a la de países de nuestro entorno, como el Reino Unido (8 %) o Portugal (7,4 %), y también por debajo de la de otros sectores regulados en España. A ello se suma un recorte cercano al 37 % en los gastos de operación y mantenimiento, que pone en riesgo la calidad y seguridad del suministro», explican.

La situación de Galicia

En el caso concreto de la comunidad, la CEG alerta de que «la limitada capacidad de evacuación y acceso a la red eléctrica está frenando desarrollos industriales vinculados a sectores claves como la industria electrointensiva, la automoción, la cadena forestal-madera, la industria agroalimentaria, la economía del hidrógeno verde y los nuevos proyectos asociados a las energías renovables».

Por ello, desde la Comisión de Energía de la patronal gallega urgen a reforzar y modernizar las redes de transporte y distribución para evitar que proyectos industriales y energéticos, algunos con inversiones de cientos de millones de euros, acaben trasladándose a otras comunidades o a otros países con mejores condiciones regulatorias. «Esta situación no solo limita el crecimiento económico, sino que también pone en riesgo miles de empleos directos e indirectos, especialmente en áreas industriales y rurales», destacan. Y añaden que la falta de refuerzo de las redes eléctricas limita la capacidad de Galicia para atraer nuevas inversiones vinculadas a actividades intensivas en consumo eléctrico, como centros de datos, industria avanzada o nuevas plantas de transformación, reduciendo la competitividad de la comunidad frente a otros territorios europeos que sí están reforzando sus infraestructuras.

«Galicia tiene capacidad industrial, talento y recursos energéticos, pero sin redes eléctricas adecuadas estas oportunidades se perderán», ha advertido Vieites. «La respuesta del Gobierno y de los organismos reguladores es clave para que Galicia pueda consolidarse como un polo industrial y energético competitivo en el nuevo contexto europeo. Podemos y debemos jugar un papel clave en la nueva política industrial europea, pero para ello necesita redes eléctricas modernas, robustas y bien dimensionadas. Sin una respuesta clara del regulador y del Gobierno, estas inversiones acabarán desplazándose a otros países».