Bimba y Lola reajusta el plan de inversiones del grupo y aplaza la construcción de la nueva sede

La nueva sede de la compañía es la cima de un plan de expansión y crecimiento meteórico que la empresa lleva tiempo intentando colocar


vigo / la voz

Restricciones, confinamientos, cierres perimetrales y crisis económica están azotando como nunca antes a la industria de la moda. Grandes y pequeños, nadie está a salvo de la caída del consumo y el desplome de las ventas. Para los que tienen recursos para ponerse a salvo, es momento de marcar prioridades, reajustar presupuestos y dejar inversiones no urgentes para la llegada de tiempos mejores. Y eso es precisamente lo que ha hecho Bimba y Lola optando por posponer la construcción de una nueva sede central del grupo en Vigo, que tendría que estar ya en marcha. «Se ha decidido aplazar la obra de la nueva sede, después de haber hecho un ajuste de nuestras prioridades de inversión», explica la empresa, que sitúa en estos momentos sus máximos esfuerzos en «invertir en equipos y personas».

La nueva sede de Bimba y Lola es más que un edificio más o menos grandes. Es la guinda en la cima de un plan de expansión y crecimiento meteórico que la empresa lleva tiempo intentando colocar y que, por circunstancias diversas no acaba de culminar.

Hace dos años la firma estuvo a punto de pasar a manos del fondo de inversión Permira, y entonces el grupo necesitaba suelo para crecer. Lo buscó en Portugal y a un paso estuvo de comprar una parcela en Valença. Sin embargo, tras la mediación de la Xunta, optó por localizar la que iba a ser su nueva sede en el polígono de Porto do Molle, en Nigrán (Pontevedra), que es titularidad del Consorcio de la Zona Franca de Vigo.

La negociación con Permira se rompió, y el grupo vigués lanzó un plan estratégico en el que la nueva infraestructura dejó de ser una prioridad. Tal es así que el proyecto se cayó, y la empresa cambió de planes optando por la creación de una nueva sede corporativa en la que centralizaría todo su negocio. Tras mucho buscar, la encontró en Vigo, en la avenida de Madrid, a pocos metros de la plaza de España. Hace algo más de un año constituyó Bimba y Lola Real Estate, en la que inyectó 1,2 millones de euros, porque será esta división la que acometa la inversión que requiere la nueva sede de la compañía, cuya construcción ahora se ha visto aplazada.

El impacto de la pandemia obligó a la compañía que preside Uxía Domínguez a activar el pasado mes de abril un ERTE por causas productivas. Acompañando a ese ajuste en la sede central, todo el equipo directivo ha reducido voluntariamente su retribución. En el caso de las fundadoras, Uxía y María Domínguez, y el consejero delegado, José Manuel Martínez Gutiérrez, el recorte es del 50 %. El expediente se sumó a un primer ERTE que la empresa presentó a mediados de marzo, en pleno confinamiento. En ese caso, la medida se debió a causa de fuerza mayor y afectó a todo el personal de sus tiendas en España.

El cierre obligado de tiendas y la difícil situación del mercado ha impactado en los resultados del primer semestre del año, con una caída de ventas del 39 %. La compañía tiene previstos presentar sus cuentas anuales el próximo mes de marzo y todo apunta que serán las primeras que apunten un retroceso en la meteórica historia de Bimba y Lola. El 2019 fue un año de buenos resultados para la empresa, con una facturación de 226,7 millones de euros, un 12,6 % más que el año anterior por el impulso del negocio en el exterior.

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