Nadia Calviño, Europa en las venas

Curtida en mil batallas en la arena de Bruselas, la vicepresidenta se ha ganado a pulso cada gramo de la impecable reputación de la que goza en los foros comunitarios


redacción / la voz

Trabajadora incansable, disciplinada y extremadamente perfeccionista. Son adjetivos que definen a Nadia Calviño (A Coruña, 1968). Cordura y sensatez. Son sustantivos que también evocan a la vicepresidenta tercera del Gobierno.

Curtida en mil batallas en la arena de Bruselas, se ha ganado a pulso Calviño cada gramo de la impecable reputación de la que goza en los foros comunitarios. Se la labró durante sus más de diez años en puestos destacados de la Comisión Europea, los últimos cuatro como directora general de Presupuestos. Con tesón. De ese que no le falta a la gallega. Y discreción. De la que tampoco anda escasa.

Amante del cine clásico y virtuosa del piano, a la capital belga llegó la coruñesa procedente del ministerio que ahora pilota. No tardó en despuntar. Primero de la mano de su mentora, la entonces comisaria de Competencia, Neelie Kroes. Y luego ya en solitario.

Parecía, pues, Calviño destinada a culminar su carrera en Bruselas, donde podría haber colmado muchas de sus aspiraciones, si no todas. Pero, en el 2018, lo dejó. Para volver a casa y hacerse cargo de las riendas de la economía patria. Y ahí sigue. Todo un desafío en una Europa que afronta su peor crisis en tiempos de paz. Y todo un antídoto, Calviño, contra cualquier inquietud en Bruselas, Berlín o Fráncfort, que falta hace­.

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