Nissan anuncia el cierre de su planta en Barcelona en diciembre

El Gobierno negocia con el fabricante cómo encauzar el cierre o incluso trata de buscar una solución alternativa. La empresa ha recibido 25 millones de euros en ayudas públicas en los últimos 15 años


Redacción

A primera hora de este jueves, Nissan comunicó formalmente al Ministerio de Industria y a los sindicatos su intención de cerrar las plantas que tiene en Barcelona -en la Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca-, en las que trabajan cerca de 3.000 personas. La automovilística ha designado a Frank Torres, que fue director de operaciones de la firma en España hace unos años, como encargado de gestionar el proceso de desmantelamiento de la planta de la Zona Franca, tras el anuncio realizado por la dirección de Japón. 

La directiva de Nissan se escuda en que no existe ninguna opción que permita mantener la fábrica en funcionamiento. Y es que tal y como aseguró el presidente de la compañía en Europa, Gianluca de Ficchy, no existe «ninguna solución viable de futuro» para las instalaciones productivas del grupo en Barcelona. Estas palabras son un auténtico jarro de agua fría, puesto que descartan cualquier posibilidad de que el grupo nipón dé marcha atrás a su decisión de echar el cierre a las plantas. Un cierre que, por cierto, ya tiene fecha marcada en el calendario: será en diciembre de este año.

Nissan, según ha recordado esta mañana el gobierno autonómico, recibió en los últimos 15 años 25 millones de euros en ayudas públicas. Las últimas, las cotizaciones de los trabajadores que se acogieron a un ERTE por el covid-19. El compromiso de empleo termina en diciembre, para cuando la empresa nipona tiene previsto el cierre. 

El cierre se comunica apenas cuatro meses después de que el presidente del Gobierno diese por garantizado el mantenimiento del empleo en la fábrica de Barcelona tras un encuentro con responsables de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi  en el foro de Davos.

Más halagüeño parece el futuro de las plantas que Nissan tiene en Ávila (430 empleados) y Cantabria (535 trabajadores), que tal y como explicó De Ficchy, seguirán operando «hoy y mañana» bajo el paraguas de Nissan, ya que cuenta con proyectos industriales propios ajenos a los de lo que hacen las plantas catalanas.

Tras la noticia, el Ministerio de Industria aseguró que lamentaba profundamente la decisión y proponía a la presidencia de la firma japonesa crear un grupo de trabajo para buscar alternativas a la fábrica. El Ejecutivo sigue defendiendo que la continuidad de la planta de la ciudad condal es posible mediante un plan de viabilidad presentado hace unos meses a la presidencia de Nissan Motor Company Limited y elaborado de manera conjunta por Industria y la Generalitat de Cataluña. En un comunicado, el departamento dirigido por Reyes Maroto insistió en que mantener la fábrica barcelonesa tiene sentido económico para Nissan Motor, «al ser más rentable invertir que asumir el coste del cierre, que podría superar los 1.000 millones de euros».

«La planta de Barcelona tiene carácter estratégico, ya que abandonar la Ciudad Condal y España es abandonar la Unión Europea, con el consiguiente coste reputacional en un mercado de más de 500 millones de habitantes», añade el comunicado. En la nota, Industria señala que una vez conocida la decisión, que le fue comunicada oficialmente esta mañana, se inicia un período de negociaciones en el que se establecerán los plazos y las condiciones del proceso. Así, el Gobierno de España convocará en los próximos días a Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona, Consorcio Zona Franca y centrales sindicales para analizar conjuntamente la situación y estudiar diferentes escenarios de futuro.

En la misma línea se dirigieron las declaraciones de la vicepresidenta tercera para Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que aseguró que el Gobierno quiere negociar con el fabricante automovilístico cómo encauzar el cierre anunciado de su planta o, incluso, tratar de buscar «una solución alternativa». «Hemos propuesto a la empresa poner en macha un proceso de discusión y negociación para ver cómo se puede encauzar este proceso, ya que se trata de una planta que tenía sentido estratégico para la compañía, al ser la única en Europa», aseguró la ministra en una entrevista en TVE.

«Es una decisión estratégica de gran calado para Nissan», sentenció Calviño, quien apuntó  además que «las inversiones necesarias en la planta son inferiores al coste estimado de cerrarla». Por ello, aseguró que el Gobierno trabajará con la empresa, la Generalitat, el Consorcio de Zona Franca, el Ayuntamiento de Barcelona y con los sindicatos «para ver cómo podemos encauzar este proceso o buscar solución alternativa». 

Calviño también defendió durante su comparecencia en el Congreso que Nissan trasladó al Gobierno un un «mensaje muy distinto» al cierre de su planta en Barcelona y a la salida de la firma de Cataluña. En este sentido, la vicepresidenta aseguró que espera «encauzar de la mejor manera posible» esta situación o encontrar «soluciones alternativas». «El mensaje que se dio en la reunión en la que participé es muy distinto, pero lo que el Gobierno va a hacer es trabajar con la Generalitat, la Zona Franca, el Ayuntamiento de Barcelona, la empresa y los trabajadores para ver cómo se puede encauzar de la mejor forma posible esta decisión, o bien buscar soluciones alternativas», sentenció. También aseguró que, dentro del plan estratégico dedicado a la automoción, el Gobierno está trabajando «de forma muy constructiva» con este sector «indispensable» y que cuenta en el país con «activos estratégicos importantísimos que determinarán el compromiso estratégico de los principales operadores internacionales».

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, ha avanzado este jueves que hará «todo lo que esté en sus manos» para evitar el cierre de las plantas catalanas de Nissan, y ha apelado al Gobierno a la unidad institucional para intentar «revertir» esta decisión.

En una rueda de prensa telemática junto al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, y los consellers Àngels Chacón (Empresa) y Chakir El Homrani (Trabajo), el Govern catalán ha querido transmitir el mensaje de que no da la decisión por «definitiva» y que hará lo posible por evitarla.

En esta línea, Torra ha explicado que ha hablado este jueves con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para activar «todos los mecanismos» necesarios para intentar «revertir» el cierre, y ha avanzado que los departamentos de la Generalitat implicados en esta crisis industrial se coordinarán con los diferentes ministerios para «actuar de manera decidida» ante el «grave problema que se nos presenta».

«Es el momento de sumar, de ir todos juntos para evitar lo que sería un perjuicio enorme», ha dicho el presidente catalán, que ha recordado que están en juego 25.000 empleos (contando los indirectos), y ha querido subrayar que el Govern estará «al lado» de los empleados de Nissan y de sus empresas proveedoras.

La Generalitat ha recibido la noticia esta mañana en una reunión con la dirección de Nissan en Europa y esta tarde se reúne con los comités de Nissan y con los sindicatos y las patronales catalanes.

Trasladar la producción a fábricas de Renault

En los últimos días, varios medios japoneses han asegurado que la multinacional tiene intención de cerrar su planta catalana y que trasladará su producción a fábricas de Renault.

A la espera de que se produzca el anuncio oficial de Nissan, los trabajadores de Barcelona continuaron este miércoles con la huelga indefinida, que suma ya 23 días, y con las movilizaciones, ahora ya en la calle, tras semanas de no poder hacerlas por las restricciones impuestas por el estado de alarma debido a la COVID-19.

25.000 empleos directos e indirectos dependen de esta planta

Los tres centros de Nissan en Barcelona -Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca- dan trabajo a unas 3.000 personas, pero son cerca de 25.000 los empleos directos e indirectos que dependen de la planta.

La fábrica de Zona Franca -la más importante- ha ido perdiendo carga de trabajo de manera paulatina en el último año, lo que llevó ya a finales de 2019 a plantear un ERE con 600 prejubilaciones, mientras que la planta trabajaba por debajo del 30 % de su capacidad.

La pandemia de covid-19 no ha hecho más que empeorar la situación y en estos momentos la fábrica está parada, con una huelga indefinida que afecta a parte de la plantilla, mientras que el resto continúa afectada por un ERTE.

Los trabajadores redoblan las movilizaciones

En cuanto saltó la noticia, los trabajadores se plantaron. Los sindicatos de Nissan advirtieron jueves que plantarán cara a los planes de cierre de los centros de producción de la compañía en Barcelona. Y ya han anunciado que iniciarán movilizaciones para protestar por la decisión del fabricante automovilístico.

Esta misma mañana, los representantes sindicales de la plantilla llamaron a los trabajadores a mantener la huelga indefinida que se inició el pasado 4 de mayo y a redoblar las movilizaciones. De momento, decenas de trabajadores se concentraron ante la planta de la Zona Franca y están quemando neumáticos mientras estudian nuevas protestas. «Los trabajadores de Nissan no descansaremos hasta convencer a la multinacional de mantener las operaciones industriales en España», aseguró CC.OO., que emplazó además a las instituciones españolas, catalanas y municipales a trabajar junto a los sindicatos para buscar una solución.

En un comunicado suscrito por el secretario general de CC.OO. de Cataluña, Javier Pacheco, la central insiste en poner en valor el alto coste que tendrá para Nissan el cierre de Zona Franca y que se eleva a los 1.000 millones de euros, entre indemnizaciones a los trabajadores, proveedores y reclamaciones judiciales mercantiles y laborales. En esta cantidad entrarían también los gastos en infraestructuras y para descontaminar el suelo industrial.

La secretaria general de USOC, María Recuero, calificó de «injusta» la decisión y ha denunciado que Nissan «aproveche las dificultades económicas y de movilización social por el covid-19 para anunciar una decisión de efectos catastróficos en unos momentos ya de por si muy duros para el empleo». En un comunicado, la dirigente sindical instó a dar una respuesta «dura» a este anuncio para hacer inviable el cierre, y llamó a «la movilización social continuada» y a tejer una «alianza social e institucional» para buscar una alternativa industrial que permita la salvación de los puestos de trabajo.

Por su parte, UGT rechazó la decisión tomada por la firma nipona en plena pandemia del coronavirus y que «condena» a más de 3.000 familias de forma directa y a más de 20.000 de forma indirecta, al tiempo que denunció que «ni las administraciones ni la dirección europea y japonesa de Nissan han estado a la altura de las circunstancias».

En esta línea, el sindicato recordó que Nissan Motor Ibérica lleva desde el 2012 trabajando muy por debajo de su capacidad y reprocha a las administraciones que no hayan reaccionado hasta hace muy poco. Además, criticó que la multinacional haya tomado decisiones estratégicas «nefastas», sin inversiones y sin afrontar los problemas reales de los trabajadores.

En este escenario, reclamó «medidas urgentes» a las administraciones públicas para ayudar al sector de la automoción y reindustrializar un sector que genera más de dos millones de puestos de trabajo en toda España.

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