Querían que el granizo no estropease los coches... y provocaron una sequía

Un sistema para dispersar las nubes enfrenta a Volkswagen con una comunidad de campesinos mexicanos

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Redacción / La Voz, agencias

La homologación de motores al nuevo sistema de medición de emisiones y los problemas de suministro que está provocando en sus fábricas no es el único problema al que se enfrenta estos días Volkswagen, que tiene otro frente abierto en México. En concreto, con los campesinos del estado de Puebla, en el centro del país, que acusan a la automotriz alemana de haber provocado una sequía en plena temporada de lluvias, dando al traste con sus cultivos.

Y es que el pasado mes de mayo, cansada de que las recurrentes tormentas de granizo provocasen daños en los coches producidos en su factoría mexicana (donde se fabrican más de 450.000 vehículos al año, de seis modelos distintos), la dirección de la planta decidió instalar un sistema que utiliza cañones de ondas sónicas para evitar la formación del pedrisco, mediante explosiones repetitivas cada cinco o seis segundos. Querían evitar así daños en la pintura y en la chapa de los automóviles estacionados en el exterior de la planta, a la espera de ser transportados a los concesionarios.

Pero, según los campesinos de la zona, lo que consiguieron es provocar una sequía justo cuando más necesitaban el agua, lo que dio al traste con unas dos mil hectáreas de cultivos de maíz, judía y haba. «Cada vez que se forma una nube de lluvia empiezan los disparos hasta que se dispersa la nube», asegura Rafael Ramírez, encargado de medio ambiente del municipio de Cuautlancingo, en declaraciones recogidas por la agencia AFP. Y es que las autoridades municipales denuncian que la compañía alemana solo tramitó un permiso para utilizar el polémico sistema ante el gobierno del estado, que se lo concedió, pero no informó de sus intenciones a la Administración local, que es la más afectada.

Los agricultores ya han puesto precio a sus pérdidas. Reclaman a Volkswagen una compensación de 73 millones de pesos (unos 3,3 millones de euros, al cambio actual), según los medios locales, que informan de que se ha abierto una mesa de diálogo para buscar una solución al conflicto.

De momento, para tratar de capear el temporal, la firma alemana ha optado por protegerse del granizo con métodos más tradicionales, por lo que instalará una malla de protección en el aparcamiento donde quedan depositados los coches, que servirá como primera barrera. En cuanto al cañón sónico, aseguró que a partir de ahora solo se empleará en modo manual, cuando las circunstancias lo hagan imprescindible, y no en automático, como venía funcionando. Para las autoridades locales, tratar de mantener el sistema, aunque sea en modo manual, es «inaceptable».

Estos dispositivos antigranizo, que no son un invento reciente y cuya eficacia discuten los expertos, se utilizan en otras plantas de automoción y en otras industrias, también en España, donde algunos grupos agrícolas han instalado en los últimos años estos dispositivos para proteger sus cosechas del pedrisco, tras las pérdidas ocasionadas por este en anteriores campañas.

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