Los ganaderos se aprietan el cinturón

La caída de los precios de la leche y los costes que supone la alimentación de los animales ha llevado a las granjas gallegas a innovar para ahorrarse hasta 50 millones de euros cada año


Redacción / La Voz

Con el precio de la leche en origen tirando a la baja, al entorno de los 30 céntimos -30,63 fue la cotización media durante el 2017- y el pienso en una horquilla que oscila entre los 28 y los 32 desde hace más de un trienio, los esfuerzos de los ganaderos gallegos durante los últimos años se centran en mejorar su eficiencia y producir lo más barato posible. Es algo imprescindible para conseguir que su actividad sea mínimamente rentable, dada la escasa capacidad que tienen para influir sobre el resto de factores y los estrechos márgenes comerciales que se registran en su negocio.

La mejor organización del trabajo y los nuevos sistemas de manejo y alimentación del ganado han permitido, según confirman varios estudios, que las granjas de la comunidad hayan logrado reducir sus costes de producción entre 1,5 y 3 céntimos por litro durante los últimos cinco años. En términos económicos, se calcula un ahorro de 156 millones de euros desde la desaparición de las cuotas lácteas en abril de 2015, unos 50 por ejercicio. Y son múltiples los aspectos en los que las ganaderías gallegas intentan ahorrar.

alimentación al detalle

Se lleva más de la mitad de los costes. La manutención del ganado se lleva el 55 % de los costes totales de producción de cada litro de leche. Por eso es también uno de los aspectos en los que más tiempo llevan trabajando las granjas gallegas. Se optimizan al máximo las raciones alimenticias de cada animal en función de su producción, y también se incide en aspectos como el manejo de la recría o de las reses en pre y posparto. Cada vez más granjas realizan lotes de animales en función de su estado productivo con el fin de abaratar en su alimentación.

más terreno, más forraje

Alquilar o recuperar fincas. Aunque la escasez de suficiente tierra de cultivo sigue siendo uno de los principales problemas a los que se enfrentan la mayoría de las granjas gallegas -la superficie media por explotación en Galicia es de 20 hectáreas, lejos de la que registran las principales zonas lecheras de Europa- se han hecho avances importantes en este terreno. La mayoría de explotaciones han logrado aumentar su superficie agraria útil bien a través del arrendamiento de las fincas a los que abandonan su actividad, o incluso recuperando para el cultivo fincas forestales o en desuso. Disponer de mayor base territorial permite que los ganaderos puedan cultivar sus propios forrajes y, de este modo, depender menos de la compra de alimento foráneo con el que alimentar a sus reses.

la maquinaria

Compartir procesos entre varias granjas. La constitución de cooperativas de utilización de maquinaria agrícola se ha extendido en Galicia durante la última década consiguiendo así un descenso importante en los gastos de mecanización de las granjas. Se calcula que cuatro de cada diez explotaciones de tamaño medio o grande tienen mancomunados, por ejemplo, los trabajos de elaboración de la ración diaria de sus vacas. Bien es cierto que todavía hay mucho camino por andar en este ámbito hasta alcanzar las cifras que se manejan en países como Francia, donde el 90 % de las explotaciones forman parte de alguna cooperativa.

la factura de la luz

Aprovechar la energía de un sistema a otro. Una granja media puede gastar al mes entre 300 y 500 euros en la factura de la luz. Ahorrar ahí es una obsesión para los productores. Muchas granjas han incorporado equipos que aprovechan la temperatura que pierde la leche al enfriarse para calentar el agua; o métodos que varían la frecuencia a la que giran los sistemas de vacío que se utilizan en las instalaciones de ordeño para adaptarlas a las necesidades de cada momento. Otras incluso han instalado placas solares, o lámparas led de bajo consumo con las que intentan ahorrar.

Otro capítulo: el gasoil agrícola. Las granjas realizan planes de mantenimiento de su maquinaria que les permiten, según datos del Instituto Enerxético de Galicia (Inega), ahorrar hasta un 25 % del consumo.

las especies

Hacia unos animales más longevos. Si hasta hace unos años las granjas apostaban por cruces genéticos que les garantizasen descendientes con enorme potencial lechero, ahora la tendencia parece haber cambiado y las explotaciones buscan ahora animales menos productivos pero más longevos y que, potencialmente, sean más sanos. Esto evita gastos veterinarios y permite aumentar, a medio y largo plazo, la rentabilidad de los establos. En lo referente a los costes clínicos, cada vez un mayor número de ganaderos inseminan sus animales e incluso muchos los tratan ante enfermedades leves.

las compras de animales

Mejor recriar que adquirir. La gran mayoría de las explotaciones lácteas gallegas ya no compran sus animales en el extranjero, sino que optan por recriar las hembras nacidas de sus propias vacas. Además de un ahorro importante de dinero -oscila entre los 200 y 500 euros por animal- les permite controlar la vida del animal desde el momento de su nacimiento hasta su primer parto a los dos años de edad, momento en el que comienzan a dar leche.

A día de hoy, la calidad genética de los animales nacidos en Galicia es comparable a la de cualquier otro animal procedente de cualquier país del mundo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Los ganaderos se aprietan el cinturón