La reconversión bancaria se reabre en Galicia tras recortar el 33 % del empleo

Los nuevos ERE en el Santander y el Pastor se suman al cierre de un millar de oficinas


redacción / la voz

Al empezar esta década, en las calles de Galicia se podían ver oficinas bancarias de más de una veintena de marcas diferentes, casi 2.400 sucursales y cerca de 14.500 empleados vinculados al mundo financiero. Fusiones, recortes y la fortísima irrupción de la banca por Internet han dejado esas cifras reducidas a dos tercios. El mayor ajuste, porcentualmente, de los vividos en las comunidades españoles, donde esa merma del peso financiero -red y empleo- se ha quedado en el 25 % por término medio.

La sombra de los despidos y los cierres nunca se ha despejado. Y vuelve ahora con fuerza a la comunidad tras la compra exprés del Popular-Pastor por parte del Santander. La dirección de este último ha puesto ya sobre la mesa dos ERE para reducir los duplicados servicios centrales en Madrid. Pero ese ajuste llegará también a Galicia, donde hay actividades descentralizadas o de apoyo a la capital. Son cinco los centros de trabajo afectados por este ajuste, donde hay unos 300 empleados: las sedes territoriales del Pastor y del Santander en A Coruña, una oficina de esta última en la misma ciudad, un edificio de apoyo del Popular en la zona de Orillamar y otra oficina de esta marca en Santiago. El equipo de Botín quiere recortar unos 1.600 empleos en España y trasladar otro medio millar a otros puestos del grupo. El impacto en números en Galicia de estos ERE es una incógnita porque aún no se ha constituido ni la mesa oficial de trabajo (será la próxima semana).

Será la segunda vez en poco más de un año que estas dos instituciones recortan empleo en Galicia. A finales del 2016 el Popular acordó un ERE para 2.600 empleados que se tradujo en 400 puestos menos en la comunidad; el Santander, por su parte, acordó 680 salidas a mediados del 2016, con unos 70 afectados en el noroeste. Medio millar de trabajadores menos. A inicios del 2018 se espera que se ejecuten estos ERE, y para el 2019 se cuenta con el ajuste en las oficinas duplicadas de Santander y Pastor.

Son los últimos, pero no los únicos. Antes fueron las cajas gallegas, con el mayor ajuste hasta la fecha (más de 2.000 puestos en tres ERE diferentes), Bankia, el Sabadell Gallego, Caja España-Duero, Liberbank, BBVA, CaixaBank, Barclays... La plantilla ocupada en servicios financieros hoy en Galicia apenas supera los 9.500 empleos directos, según datos de la Seguridad Social. Son 5.000 menos desde que se inició esta reconversión, un 34 % menos de trabajadores. La mayoría de ellos, prejubilados, aunque una parte han tenido que buscarse la vida, reciclándose a un perfil más tecnológico y menos comercial, explican desde las consultoras.

El dibujo se completa con el goteo de cierres de las oficinas, que no tiene fin. A mediados de este año se contaban en Galicia menos de 1.600 sucursales, la cifra más baja desde 1977. Todas las entidades, salvo la Caixa Rural Galega, están cerrando sucursales ante la expansión de la banca en el móvil. En las ciudades, por ejemplo, algunos están concentrando negocio de varios locales en otro, más grande y con nuevos servicios. A la curva no se le ve suelo.

El PSdeG pide que no aumente la exclusión financiera, y que siga la marca Pastor

El PSdeG fue ayer el primer partido en reaccionar a la propuesta de ERE del Santander tras la compra del Popular. Su portavoz en el Parlamento, Xoaquín Fernández Leiceaga, se mostró confiado en que no haya más «exclusión financiera» en Galicia y en que el equipo de Botín mantenga «la presencia» en Galicia y los puestos de trabajo del Banco Popular. «Creemos que el Santander, con la incorporación del Popular-Pastor, es uno de los grandes operadores financieros de Galicia. Tiene una presencia muy sólida en esta comunidad y esperamos que haga todo lo posible por mantenerla, y mantenga también el empleo en Galicia», dijo el socialista tras un encuentro con empresarios en A Coruña.

Leiceaga, que considera que la «exclusión financiera no es una buena noticia» para Galicia, aprovechó para pedir al comprador «respetar la marca y la autonomía que tenía el Banco Popular en Galicia». Es una petición que hace unos meses ya trasladó por carta a la propia Ana Botín, que respondió con un «se estudiará».

La petición de mantener la marca Pastor es uno de los caballos de batalla de los sindicatos. Creen que preservar esa enseña, muy vinculada social y económicamente a Galicia, tendría una consecuencia positiva para el empleo, porque ayudaría a conservar más puestos, sobre todo ante el fuerte ajuste que se temen en el 2019, cuando se proceda a la integración efectiva del Pastor en el Santander.

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