El Santander se deshace en un mes del ladrillo que mató al Popular

Negocia en exclusiva con el fondo americano Blackstone la venta del 51 % de los activos inmobiliarios tóxicos


madrid / la voz

El fondo de capital riesgo Blackstone se quedará con el 51 % del ladrillo tóxico del Popular, cuyo valor total se estima en unos 30.000 millones de euros. El Santander notificó ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que está negociando en exclusiva con el fondo norteamericano para cerrar la operación. De este modo, el banco ha resuelto, apenas dos meses después de comprar el Popular, y solo uno después de anunciar que buscaba comprador, el problema del lastre inmobiliario que hundió a la que llegó a ser la entidad financiera más eficiente y rentable de Europa, pero que acabó liquidada el 7 de junio.

En el hecho relevante remitido al supervisor de los mercados, el banco confirma que en los últimos días «ha recibido distintas ofertas vinculantes» de varios inversores «interesados» en adquirir una participación mayoritaria en el conjunto de «activos adjudicados y crédito dudoso» que forman parte de la cartera del Popular, derivados de la financiación inmobiliaria.

También Lone Star y Apollo pujaron, pero la oferta elegida fue la de Blackstone, con el que ahora se negociará «en exclusividad» para cerrar la operación. Esto llevará un tiempo, pues el Santander está a la espera de que Bruselas -concretamente la autoridad de Competencia- dé luz verde a la compra del Popular.

Blackstone, que durante la crisis se hizo, entre otros activos, con casi 2.000 viviendas protegidas en alquiler en Madrid, con las hipotecas problemáticas de Catalunya Caixa (por 3.615 millones) o con las de Catalunya Banc (6.400 millones, hasta el momento, la mayor cartera vendida por la banca), se convierte así en el mayor inversor inmobiliario del país. 

La misma fórmula que ideó Ron

El Santander ha materializado con éxito la idea que ya tuvo el expresidente del Popular Ángel Ron con el malogrado proyecto Sunrise, que suponía la creación de un banco malo propio para sacar del balance el ladrillo tóxico, poniendo la parte mayoritaria en manos de un inversor. ¿Por qué hace un año no fue posible? Por las provisiones. El Popular no tenía capital como para provisionar suficientemente los más de 30.000 millones de activos inmobiliarios y bajar el valor a precios de mercado, por lo que la operación no era atractiva para los inversores, algo que el Santander sí ha hecho ahora, tras provisionar más de 7.000 millones.

Por otra parte, Adicae anunció ayer que ha recurrido ante el Tribunal de Justicia de la UE la resolución del Popular adoptada por la Junta Única de Resolución.

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