La crisis de la patata: «Aí as tedes para recoller»

c. elías / j. alonso CABANAS, A PONTENOVA / LA VOZ

ECONOMÍA

Mónica P. Vilar / César Domínguez

La primera jornada de recogida de patatas por la plaga de la polilla se salda con muchos tubérculos aún plantados

03 may 2017 . Actualizado a las 09:27 h.

«Eu pensaba que ían vir a recollelas eles». «Que vai pasar con quen non as declarou e o non pensa sacalas?». «Onde teño que ir para que me indemnicen?». Son solo algunas de las múltiples dudas que se repitieron ayer en muchas de las casas visitadas por los operarios de la empresa pública de servicios agrarios gallegos Seaga y técnicos de la Consellería do Medio Rural, en la primera jornada de recogida de las patatas por la plaga de la polilla guatemalteca. En total hay afectados 31 concellos en Galicia (13 en la provincia de A Coruña y 18 en la de Lugo). La recogida arrancó ayer con muchas incertidumbres en los municipios de Cabanas, Ares, Riotorto y A Pontenova.

«Non tiñamos nin idea de como ía ser isto. Eu fun ao Concello a declaralas porque sabía que se non podía caerme unha multa de 800 euros», reconocía Cruz Otero tras recibir en bata y zapatillas a primera hora de la mañana a los técnicos en su casa de Cabanas, donde vive con su marido, Alfonso González, y llevan casi veinte años plantándolas. «Será o primeiro ano en vinte que non temos. E esta finca na que probamos é nova porque a compramos hai un ano para isto», lamentaba. Opina que la medida «é inxusta e horrible, pero a multa dá para mercar moitas patacas. Se o sabían con tempo suficiente, por que non o dixeron? Que non deixen plantalas, nin aos almacéns vendelas». En su caso, la visita de los técnicos le sirvió para solventar dudas acerca del proceso, ya que, explicó Otero, pensaba que ellos llevarían los sacos y las retirarían del campo. «Aí as tedes para recoller», les indicó a los técnicos.

Y esta misma confusión se repitió en muchos de los hogares coruñeses y lucenses a lo largo de la jornada. En el caso de Cabanas, fueron cuatro las furgonetas que visitaron uno por uno los hogares que declararon la plantación. En donde los vecinos habían hecho los deberes recogieron los sacos para llevarlos a un camión estanco con un sistema de desinfección desde donde Gesuga los llevará a su planta de tratamiento. Operativo que se irá siguiendo a lo largo de las próximas semanas en los 31 municipios afectados. Ana Méndez entregó patatas de cedo que plantó antes de conocer la medida y las semillas que iba a sembrar ahora. «Esta medida útil é, pero acordáronse algo tarde. Unha vez que as tes plantadas, se as tes agora que recoller, o traballo que fixeches non vale para nada. Tiña que ser unha medida preventiva, pero xa do ano anterior», explica. El coste aproximado de su plantación asciende a unos 50 euros «sen contar o traballo humano, gasóleo do tractor, etcétera», lamenta. El siguiente paso tras recibir ayer el certificado de la recogida será pedir la compensación, aunque también hay dudas acerca de cómo recibirán la indemnización. «Teño que ir á Agraria para ver de que maneira mo pagan. Puxeron aquí os quilos que me recolleron», señala Méndez. Antonio Rivera, del Servizo de Explotacións Agrarias de A Coruña, recordó que se realizarán nuevas visitas, por lo que pidió a la gente que está siguiendo los pasos, pero que no las sacó del campo, que no se alarme. «Así que consideremos que o dispositivo está rematado, toda plantación que estea en terra será irregular e terían que actuar servizos xurídicos. Penso que non chegaremos a iso porque a maioría da xente está concienciada», añadió.

Con lágrimas en los ojos y las patatas plantadas recibieron al operativo Jesús Rey y Elvira García. «Ata este ano nunca tiñamos que comprar, con estas pataquiñas tiñamos para dous ou tres mesiños. Encima agora din que tamén hai problemas coas galiñas, nos quitan as patacas e logo os ovos», lamentaron. Ellos tampoco se habían enterado de que había que recogerlas, pero indicaron que lo harán antes de la próxima visita. Al igual que Domingo Pérez y María Rico, a quien también embargó la tristeza: «Hai moitas agachadas, eu ben o sei, pero prefiro arrincalas un ou dous anos e que se quite esta praga».

Las mismas quejas se repetían en A Pontenova. Los vecinos fueron informados el viernes de que, entre ayer y hoy, los técnicos pasarían por las casas a recoger el tubérculo. Muchos no se enteraron. Y, cuando los operarios llegaron a los domicilios con cultivos de patata declarados, se encontraron con que muchos de los agricultores o no tenían información o carecían de los sacos para la recogida. De hecho, unos 40 acudieron por la mañana al consistorio para obtener los sacos de la Xunta. A la una de la tarde apenas se habían recogido 200 kilos. Y en el Concello dudan de que hoy se retire toda.