El año en el que subirán los refrescos

El adelanto en el impuesto de sociedades y las subidas en tabaco y alcohol son solo una parte de una reforma fiscal que incluye un impuesto a las bebidas azucaradas


redacción / La Voz

Hace un año todo eran buenas noticias. Empezaba el 2016 con nuevas rebajas en el impuesto de la renta (tanto en los tipos del ahorro como en la parte autonómica de la tarifa) y en el de sociedades, cuyo tipo general pasó del 28 al 25 %. Pero pasaron los meses y lo que entonces eran alegrías para empresas y particulares se tradujo en un sudoku difícil de cuadrar en el Ministerio de Hacienda, donde comprobaron que menos no siempre es más. Y, con el aliento de Bruselas en el cogote, las tornas giraron. El Gobierno aprobó una subida fiscal con la que pretende recaudar 4.800 millones de euros y que aprieta sobre todo a las grandes empresas, obligadas a adelantar parte de sus beneficios para cuadrar el déficit público.

La medida, que se empezó a aplicar en octubre del año pasado, seguirá en vigor de forma indefinida, y no es la única incluida en el paquete fiscal que ha empezado a desarrollar el Ejecutivo, que también ha subido la imposición indirecta sobre el tabaco y el alcohol. Pero este 2017 traerá consigo otras sorpresas desagradables para el bolsillo. Porque falta aún saber cómo se articulará el ya anunciado impuesto sobre las bebidas azucaradas, del que solo se conoce la previsión de ingresos: 200 millones al año, según la estimación del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que tiene por delante la tarea de negociar el paquete tributario con la oposición.

Un proyecto en el que también se incluirán nuevos impuestos medioambientales, con los que se espera recaudar 500 millones más, y nuevas medidas en la lucha contra el fraude fiscal.

Con todo, los técnicos de Hacienda están convencidos de que es solo la punta del iceberg y que el acusado desfase presupuestario, especialmente en el capítulo de los ingresos, obligará a nuevas subidas tributarias a lo largo del año.

Sin adelantar acontecimientos, hay otras subidas más silenciosas, pese a que ya se han publicado en el BOE. Es el caso de la revisión de los valores catastrales, que afectará a más de 2.000 ayuntamientos y que supondrá una subida del impuesto de bienes inmuebles en 64 concellos gallegos. Además, Hacienda ya ha anunciado que lanzará un plan de inspección en otros 80 municipios de la comunidad para aflorar las edificaciones que se mantienen ocultas a efectos catastrales.

Menor presión en el IRPF

Pero no todo son malas noticias. Los contribuyentes gallegos notarán este año, al hacer la declaración de la renta, la rebaja en el tramo autonómico del IRPF aprobado el año pasado por la Xunta, que supondrá un ahorro a la hora de ajustar cuentas con el fisco, ya que a la hora de realizar las retenciones solo se tuvieron en cuenta los tipos estatales. Desde Facenda estimaron que el 98,5 % de los declarantes notarán un efecto positivo por los cambios, con rebajas de hasta 380 euros en la factura.

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