Las lácteas se intercambiaban a los productores como simple mercancía

Una empresa a otra, sobre un ganadero: «No conseguimos desprendernos de él»


Santiago / La Voz

La estrategia del cartel de la industria láctea para aprovisionarse de leche cruda en el campo al mejor precio posible pasaba por concebir a los productores como una mera mercancía que se intercambiaban entre ellos. Lejos de ser una relación comercial moderna, entre partes iguales, el productor se convertía en un peón, manejable en función de los intereses económicos puntuales de cada compañía. Así lo detalla el informe de Competencia que ha dado lugar a la cuarta mayor multa de su historia (88,2 millones de euros).

En junio del 2009, Nestlé escribía el siguiente correo electrónico a Reny Picot: «Buenos días, José Ramón, tal y como te comenté hace aproximadamente un mes nos interesaría dejar de recoger a un ganadero por diversos motivos (nos sobra leche, tubo (sic) problemas de calidad, necesitamos reestructurar rutas...) Lo cierto es que nos dijo que iba a vender las vacas, luego que se iba a pasar a leche ecológica y en fin, que pasa el tiempo y no conseguimos desprendernos de él... Te paso sus datos». El 19 de junio del 2009, la empresa contestaba lo siguiente: «Estimado Juan, estoy de acuerdo en intentarlo, me avisas cuando podemos visitarlo. Saludos cordiales, José Ramón».

Competencia acredita en su informe de más de cien páginas cómo los contactos directos sobre los ganaderos eran una práctica común. Hasta da cuenta cómo en el 2006, Puleva llega a amenazar a una explotación para que acepte un nuevo comprador de la materia prima, empresa que habían seleccionado directamente ellos. «En el supuesto de que no se acepte la obligación de entrega a la nueva sociedad o el pago anticipado de la cantidad pendiente de los anticipos recibidos, nos veremos obligados a ejecutar los avales», escribe Puleva.

Moviéndose a su antojo

Los contactos directos sobre los ganaderos que mantenían las industrias, tal y como demuestran las pruebas que incorpora Competencia en su expediente, muestran cómo los productores durante tiempo, han estado al albur de la decisión unilateral del cartel lácteo. Sin un contrato firmado -aunque ahora es obligatorio con el llamado paquete lácteo - y lo que es más grave, suministrando la materia prima a las industrias sin saber a qué precio la cobrarían. Las compañías solían pagar al mes siguiente, al criterio que se les antojaba.

La multa ha desencadenado un reguero de reacciones. El sector productor insiste en que no debe recaer toda la culpa sobre las industrias porque a lo largo de los últimos años han estado colaborando en su estrategias con la distribución alimentaria. «Igual que se abriu unha investigación sobre as industrias non entendemos que non suceda o mesmo coa gran distribución, que ten unha estratexia conxunta para utilizar no lineais de venta o leite como un dos produtos prioritarios de reclamo, o que afecta gravemente á cotización en orixe», sostiene Javier Iglesias, de Unións Agrarias. A Asaja dice no pillarle por sorpresa las sanciones: «A ninguén lle pode sorprender estas sancións. O estraño era que non se produciran moito antes».

Las organizaciones de productores reclaman que igual que se ha hecho pública la sanción de Competencia se difundan también los expedientes que tiene abiertos el Ministerio de Agricultura contra la distribución por utilizar la llamada venta a pérdidas en la leche y el aceite. El Sindicato Labrego Galego denunció ayer que la multa será inútil si no se toman medidas políticas que acaben con la extorsión a los ganaderos: «Os prezos miserentos en orixe fan que o negocio para as empresas siga a ser rendible a pesares das sancións, ao tempo que as granxas galegas deixaron de ingresar 50 millóns no último semestre do 2014 por mor da caída de valor do leite en orixe».

La cuarta parte de las granjas gallegas siguen sin contrato a un mes del fin de las cuotas

Queda algo menos de un mes para que finalicen las llamadas cuotas lácteas, el sistema de intervención diseñado por la UE para el sector, que regulaba la producción y que ha estado vigente casi tres décadas. A pesar de que el paquete lácteo -normas sobre el sector- establece la obligatoriedad de que exista un contrato en las relaciones comerciales entre industrias y productores, una cuarta parte de las granjas gallegas, aproximadamente casi 2.500, siguen suministrando leche a los primeros compradores -intermediarios con las industrias- sin un documento que regule la operación, en el que se establezca el precio, los volúmenes y las fechas de pago. Una realidad que da cuenta de que en el sector lácteo de la comunidad gallega las industrias siguen ocupando una posición de enorme dominio sobre los suministradores de materia prima.

Los riesgos

Las principales demandas de los ganaderos gallegos ahora, una vez reformado el paquete lácteo, es que la industria cumpla la obligatoriedad de firmar contratos a un año, tal y como establece el marco regulador; que se referencien los precios a los criterios reales del mercado y, sobre todo, que se garantice la recogida en las explotaciones. En una comunidad como Galicia, dispersa, existe el riesgo de que algunas granjas, fuera de las rutas habituales, se encuentren con este problema.

Sin el límite a la producción que imponen las cuotas, a las explotaciones gallegas -más de la mitad de las que existen en España- se les abre la oportunidad de cubrir parte del déficit del mercado interno español, que produce seis millones de toneladas pero consume más de nueve.

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