La industria dejó huellas en correos y actas de sus pactos para bajar la leche

Ganó casi 820 millones mientras manipuló el mercado; la sanción impuesta es de 88,2


santiago / la voz

El informe de Competencia que respalda la multa de 88,2 millones de euros impuesta a las industrias y operadores de leche cruda ha destapado cómo los grandes del sector, sin pudor alguno, se repartían el mercado como quien corta un pastel. De ello dan cuenta decenas de correos electrónicos, informes internos, hojas de excel y hasta actas de reuniones. Innumerables huellas de un modus operandi a todas luces ilegal, pero desarrollado con una naturalidad asombrosa, prueba del arraigo de la práctica y de una sensación generalizada de impunidad. El regulador recoge pruebas documentales de infracciones cometidas entre los años 2000 y 2013, período en el que el cartel industrial de la leche manipuló el mercado a su antojo y en el que el obtuvo unos beneficios de casi 820 millones de euros, una cifra casi diez veces superior a la multa impuesta ahora por las autoridades de Competencia.

En un informe de más de cien páginas, el organismo supervisor aporta como primera prueba un correo electrónico interno entre trabajadores de Nestlé, fechado el 31 de octubre del 2003 y que lleva por título Precio octubre. Con todo detalle, se informa ahí de qué van a hacer ese mes con la cotización de la leche empresas como Puleva, Danone, Lactalis, Lagasa y Lence (propietario de Río).

En el mismo expediente se incorpora después una prueba mucho más reveladora. Un documento de Amadeo Carbonell, trabajador de Puleva, de julio del 2004, y que se titula Reunión de aprovisionamiento de Lugo julio 04. En él, literalmente, se escribe lo siguiente. «En el tema de precios está siendo un año atípico, porque cuando se había negociado una bajada de dos pesetas, en nuestra zona saltó Leche Pascual ofreciendo comprar a ganaderos directos a 53 pesetas: al perder ganaderos se comunicó la no bajada de precios».

Una tras otra, el informe pone en evidencia las huellas dejadas por los operadores. Por ejemplo, en un informe recabado en Lactalis en el 2006, sobre una reunión de aprovisionamiento en Lugo, se redacta lo siguiente: «Como de costumbre, las tres empresas en anunciar la bajada de precios hemos sido Capsa, Lactalis y Puleva; Danone y Leche Pascual se apuntaron al carro a partir de febrero, con la excusa de que si los demás bajamos, ellos tendrían que bajar». El expediente del organismo también da cuenta de innumerables correos en los que las industrias se reparten las explotaciones se intercambian información sobre volúmenes y estrategias a adoptar con los ganaderos. Pero llama poderosamente la atención que, en Galicia, primera productora de leche del Estado, la industria utilizase la patronal sectorial para definir sus estrategias de concertación. Por eso, la Asociación de Empresas Lácteas de Galicia (Aelga) ha sido multada por Competencia con 100.000 euros. El regulador incorpora una cita del acta del encuentro del 13 de octubre del 2011. Y dice, literalmente, lo siguiente. «Las previsiones serían acabar el año 2011 con unos precios que estarían entorno a un 8 % por encima de los precios del año 2010». El expediente aporta documentos para probar cómo en Aelga las empresas intercambiaban información sobre estrategias para el control de los excedentes de leche, algo que tiene una incidencia directa en el precio pagado a los ganaderos.

Los ganaderos temen que la multa repercuta en el precio

La cuarta mayor multa impuesta por Competencia en su historia no ha sorprendido al sector productor de leche por los hechos que se demuestran sino por la cuantía. Galicia concentra al 55 % de las explotaciones del Estado. Los ganaderos, víctimas durante años de un sistema de relaciones comerciales que los situaba al albur de la decisión de las industrias, celebran que trasciendan las prácticas abusivas, pero temen que la multa pueda acabar repercutiendo en los precios.

En este sentido, exigen que las autoridades pongan también el foco en la distribución por su estrategia de venta a pérdidas, lo que se conoce como utilizar la leche como producto reclamo. En la actualidad, el Ministerio de Agricultura tiene abiertas más de mil inspecciones por estas prácticas sin que por ahora se hayan concretado sanciones. «Nosotros queremos que esto sirva para establecer otro modelo de relaciones, pero debe quedar claro que los 88 millones deben volver al campo, que es de donde salieron», explicó ayer Roberto García, de Unións Agrarias. La principal razón que explica la cuantía de la sanción es la reincidencia. La primera multa impuesta a las industrias por estas prácticas fue en 1997. El Tribunal de Defensa de la Competencia impuso sanciones por 7,12 millones.

Muchas industrias recurrieron a la Audiencia Nacional, que ratificó en el 2002 en sentencia firme 16 de las 49 multas. Y ese será el camino que sigan ahora. Danone, Lactalis, Corporación Alimentaria Peñasanta, Central Lechera Asturiana, Puleva, Nestlé, Pascual, Senoble y otros operadores (Gremio de Industrias Lácteas de Cataluña, Asociación de Empresas Lácteas de Galicia y Central Lechera de Galicia) ya han avisado que recurrirán por su disconformidad con el fallo, mientras que Río, Feiraco y Celta se han librado por haber prescrito las infracciones.

La multa llega en un momento delicado. El 31 de marzo concluye tras casi tres décadas el período de cuotas. Y los precios están ahora en su nivel más bajo en tres años, unos 0,29 euros por litro, sin que razones internacionales de mercado expliquen un valor tan pequeño. Habría que remontarse al verano del 2012 para hallar una cotización tan baja.

En este escenario, con la reforma del paquete lácteo recién aprobada, los objetivos de los ganaderos, ahora, pasan porque se cumpla el período mínimo legal de un año en los contratos con las industrias, que se establezcan precios que garanticen la viabilidad de las explotaciones y, sobre todo, que se asegure la recogida de leche. Sobre todo en aquellas rutas donde hay explotaciones más remotas. El fin de las cuotas abre la oportunidad a las granjas gallegas de cubrir parte del déficit español, que produce 6 millones de toneladas de leche y consume 9,5.

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