EE.UU. amortiza el rescate

Joan Faus WASHINGTON / COLPISA

ECONOMÍA

Ha recuperado el 103 % del capital inyectado en bancos y empresas

03 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La agencia hipotecaria Fannie Mae es el último ejemplo de lo que inicialmente parecía imposible pero que se ha cumplido: el Gobierno de Estados Unidos ha recuperado la práctica totalidad de las ayudas públicas que otorgó tras el estallido de la crisis en el 2008 y, en algunos casos, ha ganado dinero. El polémico rescate masivo que impulsó la Administración de George Bush ese año -duramente criticado por sectores políticos y económicos que vaticinaban que supondría un enorme despilfarro de dinero público- ha acabado resultando un éxito mayúsculo que será estudiado como modelo ante futuras crisis.

La semana pasada, Fannie Mae -rescatada junto a su rival Freddie Mac poco antes del derrumbe de Lehman Brothers- anunció que ambas agencias devolverán al Tesoro unos 140.000 millones de euros, por encima de los 137.000 que recibieron de auxilio. Es decir, el contribuyente norteamericano ha ganado dinero con la operación. Ambas agencias paraestatales están obligadas a dar al Estado todas sus ganancias, lo que explica que el retorno sea superior a la inyección recibida.

La Administración Bush decidió rescatar y nacionalizar a ambas entidades cuando ya eran más que evidentes los primeros síntomas del estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas subprime, de la que habían participado tanto Fannie Mae como Freddie Mac al otorgar créditos a colectivos de riesgo que no tenían medios para devolverlos. Ahora, sin embargo, las cosas les van mucho mejor. Fannie Mae obtuvo en el 2013 el mayor beneficio en sus ocho décadas de existencia, 4.700 millones de euros, gracias a la recuperación del mercado inmobiliario. Esta elevada rentabilidad ha enfurecido a sus competidores, que hace meses que reclaman al Gobierno estadounidense que se salga de las agencias y las privatice.

Reprivatización

Pero este es un caso excepcional. El resto de las entidades que fueron nacionalizadas por la Administración ya han vuelto a manos privadas. Es el caso, por ejemplo, de la aseguradora AIG o la automovilística General Motors, que fueron auxiliadas porque se consideraron demasiado grandes para caer. A principios de diciembre, el Tesoro vendió su último paquete de acciones (2,2 %) del fabricante de coches, una operación en la que registró pérdidas de 7.600 millones de euros, que se contrarrestan con los 16.400 que ganó en AIG.

Excepto las ayudas a Fannie Mae y Freddie Mac, el resto de los rescates lo pagó un fondo especialmente constituido para ese fin, llamado TARP. Más de cinco años después de su constitución, de los 305.000 millones de euros prestados, el Estado ha recuperado el 98,9 %. Si a esta cifra se le suman unas pequeñas ayudas a AIG que no salieron de este fondo, el Tesoro esgrime que el resultado de la operación es positivo, con una recuperación del 103 %, hasta los 315.000 millones de euros.