Kuwait llama al final de su Estado providencia

Sin cobrar impuestos y con servicios públicos gratuitos el rico emirato petrolero advierte que tendrá déficit fiscal en el 2017


La Voz

En los años ochenta se hizo célebre en España un culebrón sudamericano que llevaba por título Los ricos también lloran. Y algo de eso ocurre en el mundo, con sus grandes fortunas y sus opulentos Estados. Mientras la crisis de la deuda ha zarandeado a algunos países de la Eurozona y amenaza con resquebrajar los pilares de sus servicios públicos básicos, el Gobierno de Kuwait ha sorprendido a medio mundo esta semana con el anuncio de que ya no podrá costear su Estado de Bienestar. Pero el modelo del rico emirato petrolero en nada se asemeja al que surgió en Europa en el período de entreguerras.

Alimentado por la inagotable fuente de ingresos que proporciona el oro negro, Kuwait es, en realidad, un Estado providencia: generosas subvenciones a los precios de la electricidad, el carburante y el agua. Y servicios públicos gratuitos en un país que debe el 94 % de sus ingresos fiscales al petróleo y donde ni los empleados ni las empresas pagan impuestos.

Desequilibrios

El mensaje del Gobierno ha sido claro: si se mantiene el modelo invariable en menos de una década se producirá un verdadero déficit fiscal. Un diagnóstico muy similar al que ha elaborado el Fondo Monetario Internacional. Pese a que en la actualidad Kuwait tiene un superávit presupuestario equivalente al 27,4 % de su PIB, está previsto que el crecimiento de los gastos corrientes y los escasos ingresos de los sectores no petroleros harán que el gasto público exceda en el 2017, por vez primera, a los ingresos derivados del crudo. Un escenario que incluiría el riesgo de una posible bajada de los precios internacionales del petróleo.

Por todo ello, sobre la mesa hay varias propuestas, como revisar las generosas subvenciones a los precios del agua, de la luz o de la gasolina. En Kuwait, los precios de los productos petrolíferos no se han modificado a lo largo de los últimos 15 años, y la electricidad se cobra a menos del 5 % de lo que cuesta producirla, según los datos que facilita el propio Gobierno. Las autoridades también prevén una contención del gasto corriente, especialmente en lo relativo a los sueldos públicos. Los generosos programas para subvencionar servicios básicos son mencionados por los expertos como una de las razones que explican la escasa contestación política y social de una población acostumbrada a una vida con altas comodidades, como revela el programa indefinido de subsidios para trabajadores del sector privado.

Competencia feroz

Pero en las reformas que quiere emprender Kuwait hay también otro trasfondo: el país se ha quedado rezagado respecto a Emiratos Árabes Unidos y a Qatar en cuanto a competitividad, diversificación de su economía y, sobre todo, volumen de inversión extranjera. El país cuenta con el sistema político más abierto del Golfo, pero sus conflictos internos y su pesada burocracia han ralentizado la que debería haber sido su gran apuesta: depender menos de los ingresos del crudo. Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, tiene en Abu Dhabi el gran polo industrial del petróleo y en Dubai un gran centro financiero y de negocios.

En el último informe elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Kuwait, actualizado a mayo del 2012, se señalaba que la estabilidad del país se ha visto frecuentemente amenazada por la inflación -en el 2008, por ejemplo, llegó a alcanzar el 9 %- y por la parálisis de la acción de gobierno sometida a un parlamento muy activo, lo que ha propiciado que se paralizaran grandes proyectos de infraestructuras ya anunciados y muy necesarios.

El documento señala otro aspecto clave: la gran parte del crecimiento de la actividad en el sector no petrolífero por el lado de la demanda se halla en el impulso del consumo, especialmente el público, que ha aumentado su peso en el PIB hasta el 21%.

«Todos deben ser conscientes de que el sistema de Estado providencia a los que se ha acostumbrado los ciudadanos de Kuwait ya no puede durar más». Fue la frase pronunciada esta semana en el Parlamento del país por el primer ministro, el jeque Jaber Mubarak Al Sabah, en la presentación del programa de gobierno.

El progreso del país ha venido aparejado a la inagotable fuente de ingresos que le proporciona el petróleo. Sin embargo, la actividad de su Parlamento ha paralizado en los últimos años proyectos de infraestructura que ahora condicionan el futuro de su economía.

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