Un éxito frágil y borroso

ECONOMÍA

26 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Si la reducción del paro que recoge la EPA tuviese como contrapartida una general creación de empleo por una cifra equivalente, habría que felicitarse por estar ante un cambio robusto y nítido de la tendencia depresiva en la que llevamos demasiado tiempo instalados. Pero hay razones de peso para considerar ese cambio frágil y borroso.

El cambio es borroso porque una buena parte de la caída del paro nada tiene que ver con el aumento de los ocupados (el desempleo baja cae en 225.000 personas y el empleo sube en 149.000). Nada menos que 76.000 parados menos lo son porque esas personas han pasado a ser inactivas, porque han abandonado toda búsqueda activa de empleo. Y es un cambio especialmente borroso porque mientras entre la población española el número de activos, es decir de las personas que quieren trabajar, aún sube ligeramente en el segundo trimestre de este año, esa caída se debe en exclusiva a la población desocupada extranjera que no encuentra empleo y que ha dejado de buscarlo.

Pero es que, además, la parte del cambio que no es borroso (el incremento de 149.000 ocupados) es muy frágil. La razón por la que uso este calificativo es porque solo los servicios y la agricultura aportan cifras positivas a un nuevo empleo que a todas luces es estacional, mientras que la construcción y la industria han seguido destruyendo empleo en este segundo trimestre. Si a ello añadimos que de aquellos 149.000 nuevos ocupados unos 60.000 son extranjeros, el perfil estacional y precario del empleo se dibuja aún con más nitidez. Quiere esto decir que debido a esa particular fragilidad y estacionalidad del dato de empleo del segundo trimestre lo que suceda en lo que resta de año es desgraciadamente fácil de imaginar. Y esto es lo peor de todo, porque si con el frágil éxito de evolución del empleo en el segundo trimestre la caída interanual se sitúa en el -3,6% (cuando el último objetivo de empleo revisado por el Gobierno para el conjunto del año es del -3,4%), no hace falta ser adivino para imaginar que acabaremos el año muy lejos, para peor, del objetivo.