La botella en la cisterna

La Voz

ECONOMÍA

No hay un criterio que determine la política de los ayuntamientos sobre el suministro del agua (la mayoría, pero no todos, fijan un límite a partir del cual se incrementa el precio del litro). Dos estudios (de Facua y de OCU) describen variaciones en la factura entre distintas ciudades españolas de hasta casi un 400%. La Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS) midió el año pasado el precio: por un céntimo se pueden comprar casi siete litros. Nos cuesta lo mismo una caña que dos días y medio de agua. Se preguntaba la AEAS si resulta barato. Desde FUCI, Agustina Laguna recomienda «utilizar dispositivos monomando y reductores de caudal en la grifería o cisternas con botones de control de descarga, que pueden suponer un ahorro del 50%». En un hogar con tres personas, una cisterna consume entre 120 y 200 litros al día. A falta de tecnología que controle el despilfarro, se sugiere introducir en la cisterna una botella de plástico llena y cerrada con la precaución de que no bloquee el mecanismo. Se ahorra un 25% en cada uso, unos 30 litros como mínimo. «Treinta litros es lo que puede perder un grifo que gotee», apunta Laguna, para quien «merece la pena arreglarlo, por lo que nos cuesta y por lo preciosa que es el agua».