Fue en el 2008 en los viveros de la Universidade de A Coruña. Ese es el lugar en el que comenzó a gestarse esta empresa dedicada al desarrollo de aplicaciones informáticas para empresas que utilizan la identificación por radiofrecuencia. Esta tecnología es utilizada para el control de mercancía o la realización de inventarios automáticos.
La compañía, que se ha trasladado a la ciudad herculina, está ahora integrada por tres personas, dos socios y un empleado. Uno de ellos, Juan Martínez, explica como poco a poco han ido echando a rodar. Ahora no son los mejores tiempos. «Aunque continúan pidiéndonos presupuestos, a los empresarios les cuesta dar el paso para contratar el proyecto», explica. Pero añade que hay que pensar en el cliente. «Al montar una empresa es un fallo olvidar la labor comercial», apunta.