El percebe tampoco esquiva la crisis

ECONOMÍA

Los crustáceos de la torre de Hércules alcanzaron los 208 euros el kilo en la subasta de la lonja de A Coruña, por debajo de los 350 a que se vendieron el año pasado

23 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El día prometía ayer en la lonja de A Coruña y, al final, no defraudó. No fue como el año pasado, pero no hubo queja. La casa de subastas Paco Moinelo vendió cerca de mil kilos de percebe de la costa coruñesa, principalmente de O Roncudo, los acantilados de la torre de Hércules y la Costa da Morte. En el Muro todavía sigue muy arraigada la subasta cantada. Para Israel Martínez es «imposible» que se pierda esta tradición en la ciudad, «hay demasiada gente pujando». Este joven subastador lleva doce años trabajando en la casa, que vende más de las tres cuartas partes del percebe que llega al Muro, según explicó Martínez.

La puja comenzó en 350 euros -la cotización más alta del año pasado- y la subasta se paró por vez primera en los 208. En los corrillos, los percebeiros ya habían apostado por que se pararía a los 200. Acertaron. Los ejemplares bien lo merecían, sobresalían entre el resto. Eran percebes de los acantilados de la torre de Hércules, vigilados todo el año por los propios percebeiros para evitar la acción de los furtivos. Se los llevó una compradora de Malpica. El siguiente fue un mayorista de Vigo, que lo adquirió por 205 el kilo. «Ese cada vez que ven compra moitísimos percebes», comenta en voz baja uno de los percebeiros que presencia la subasta.

La puja no volvió a animarse hasta ver superada la barrera de los 80 euros. Alejandría Chan lleva diez años siendo percebeira de Corme, pero ayer no fue el día del preciado manjar de O Roncudo. Las condiciones del mar impidieron traer mejores ejemplares. Pero como dijo Chan, «no importa el tamaño sino el sabor». Aunque la frase no convenció entre los asistentes y los percebes de O Roncudo se vendieron a una media de entre 50 y 60 euros el kilo. Chans esperaba algo mejor, pero reconoce que hay demasiado percebe y eso baja bastante los precios.

«Hoxe están todos os vendedores», aseguraba uno de los percebeiros que se mostraba inquieto porque su cesta se quedaba rezagada. Mientras tanto, Ángel Freire dudaba si entrar en la puja. Mucha de la mercancía la había adquirido la pasada semana porque era «bastante más barata» y ahora no sabía si le compensaba. Freire reconoce que el pasado año hubo menos percebe y que los precios eran más elevados. Esa misma opinión comparte Tino, uno de los percebeiros que prefiere que se le llame por su nombre de pila, y que recuerda que en las pasadas Navidades hubo percebe que se pagó a 315 euros. Alguna placera, reacia a dar su opinión, se muestra demasiado interesada en la puja para distraerse con otros temas. Y es que está en juego una de las mejores campañas del año y tal como están las cosas, no está para perder tiempo.

Percebe de Marruecos

Apartado de las cestas gallegas, el producto marroquí también tuvo salida. Uno de los percebeiros explica que se distingue bien por el color que tiene, «más apagado», y por la roca que se incrusta en la raíz: «¿Ves?, es una especie de arcilla marrón», aclara. Pese a que era de buen tamaño, el crustáceo marroquí no alcanzó más de 20 euros el kilo. A 50 euros llegó el francés.