El transporte de mercancías gallego busca fórmulas para tratar de sortear una regulación traumática

ECONOMÍA

Respuestas para entender qué está pasando en un sector clave en Galicia

22 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los empresarios que se dedican al transporte, todos, sin distinción, grandes y autónomos con un solo camión, aseguran encontrarse al borde del abismo. Existen algunas claves para entender por qué se ha llegado a esa situación y cómo ven el futuro. 1 ¿Está el transporte en peor situación que otros sectores??En general sí porque suma los efectos de la crisis provocada por la subida de los carburantes, que desembocó en duras movilizaciones, y los de la paralización general de las empresas, que han reducido las cargas una media del 30% en los últimos meses. Parte de las flotas están paradas. 2 ¿Cómo se solucionaría?? La respuesta es simple, con cargas y precios que cubran costes de producción, algo que en estos momentos depende de la situación económica general. En otros tiempos mejores tampoco consiguieron impedir que se desatara una guerra de precios a la baja, y en muy pocos casos se llegaron a aplicar las tarifas en función de los cálculos estimados del Observatorio de Costes, que actualiza periódicamente el Ministerio de Fomento. Ahora muchos funcionan a la desesperada para obtener ingresos para poder ir efectuando pagos. 3 ¿Necesita el transporte una reconversión? Todos los implicados lo admiten. Son conscientes de que la flota está sobredimensionada. Muchos reconocen que dejarían esta actividad si se dan unas circunstancias especiales. Fegatramer sugiere un plan de abandonos gallego, negociado entre las partes, y una jubilación anticipada en mejores condiciones que la actual. Fetram propone, entre otras medidas, que se paralice la concesión de nuevas autorizaciones durante algunos años. 4 ¿Hasta cuándo van a poder mantenerse? Depende de muchas variables, entre ellas del endeudamiento por la compra de camiones; del comportamiento de los bancos, que siguen con el grifo cerrado; de la carga social; y de si consiguen mantener la fidelidad de las cargadoras en medio de la vorágine del mercado, a precios que cubran costes. Los más pesimistas auguran que el próximo mes de enero muchos tendrán que dejarlo.