A la tercera fue la vencida. Comité de empresa y dirección de Caramelo volvieron a sentarse a la mesa para negociar el expediente de regulación de empleo para 237 trabajadores anunciado por la textil para externalizar la producción y corregir las pérdidas de 54 millones de euros acumuladas desde el 2006. La negativa de los sindicatos a negociar ningún despido dio por cerrada la reunión, tras la que la empresa registró el ERE en la delegación de la Consellería de Traballo.
De ser aprobado, los trabajadores despedidos recibirán 25 días de indemnización por año, según se recoge en el plan social de acompañamiento, con un máximo de doce mensualidades. El documento, que la empresa concibe como punto de partida de futuras negociaciones, también prevé un programa de recolocación y mantiene el plan de prejubilaciones, aunque este solo afecta a 16 de los 837 trabajadores que componen el grupo.
Otra medidas que afectarán a los empleados que permanezcan (flexibilidad horaria y rotación de puestos) fueron las que indignaron a los sindicatos, que lo entienden como el avance de futuros recortes laborales. Con los papeles en la mano, el comité entregó a la plantilla la lista de afectados por el ERE y pactó un calendario de movilizaciones recrudecido, con seis paros de 24 horas y dos concentraciones antes de que acabe el mes.