Los jóvenes tienen que dedicar un 75% de su sueldo a comprar piso

Julio Díaz de Alda

ECONOMÍA

La compra de un piso en condiciones mínimas supone para los jóvenes españoles una auténtica quimera. Quienes se quieran arriesgar deberán conformarse con un mini-piso de apenas cuarenta metros cuadrados si no quieren poner en peligro sus exiguas finanzas. Así lo desveló ayer el Consejo de la Juventud, que denunció que los españoles que aspiren a ser propietarios deberán dedicar a esta misión imposible hasta un 75% de sus recursos. El panorama es similar en todo el país, aunque la ilusión de tener casa propia es prácticamente imposible en zonas como Madrid, el País Vasco, Baleares, Canarias, Andalucía o Cantabria. La organización llama a los ayuntamientos a colaborar con el Ministerio de Vivienda en las ayudas a la emancipación que «por sí solas no podrán solventar el problema».

Excluidos del mercado de la vivienda en propiedad. Así se encuentran los jóvenes españoles, que ven cómo de media los pisos suponen la misma cantidad de dinero que ellos cobrarían durante casi 13 años. El bum inmobiliario y la marcha desbocada de los tipos de interés ha hecho que esa proporción se dispare en muy pocos años. De hecho, el ratio era sólo de 6 salarios anuales hace diez años. Y es que los precios han crecido de forma desorbitada y poco pareja a los sueldos que en algunas zonas como el País Vasco, Madrid o Baleares el coste suponga sea superior a la nómina que se recibiría durante 15 años. A pesar de que la vivienda ha frenado su escalada, algo lógico por otra parte pues el sistema no podía soportar los encarecimientos de los últimos años, esa moderación llega tarde. «Sea como sea, el precio de la vivienda libre se ha detenido en un punto muy alejado del potencial económico de los jóvenes», señala el Consejo.

Todas las instituciones financieras señalan que el 30% de los ingresos brutos es el límite que nunca se debe superar en la compra de una casa si se quieren evitar serios problemas en las finanzas familiares. Ya quisieran los jóvenes españoles poder respetar esa recomendación. Según el Consejo de la Juventud, esa recomendación sólo se podría seguir si los menores de 35 años ganaran un 126% más de lo que cobran. Esa diferencia se agrava de nuevo en las zonas más problemáticas, donde el porcentaje se eleva hasta el 179,5% (País Vasco), el 176% (Baleares) o el 173% (Madrid).

Si se quisiera respetar ese límite del 30% y se tomaran en cuenta los costes de la hipoteca, los jóvenes españoles deberían dedicar de media nada menos que el 67,8% de sus ingresos brutos durante el primer año de su condición de propietarios. Los datos autonómicos evidencian de nuevo la locura del mercado, pues señalan que en las zonas más complicadas ese esfuerzo se dispara a casi el 90%. Ninguna región española presenta valores por debajo del límite que no conviene franquear. Sólo en Navarra y Extremadura y para el caso de un hogar joven (formado por dos personas menores de 35 años) el coste de la hipoteca en esa primera anualidad se queda en el 30%. Las desigualdades son brutales, el Consejo asegura que el esfuerzo de un joven para acceder al mercado de la vivienda varía un 153% entre Vizcaya -la provincia con condiciones más duras- y Teruel, la más asequible.