Los delitos informáticos en la Red supusieron en el 2005 pérdidas de 10.000 millones de euros para los usuarios, según cálculos realizados por la consultora americana Garner Group. La cifra supone un nuevo récord en el fraude detectado en Internet, donde los piratas informáticos lograron, sólo el pasado año, infiltrarse en 50 millones de canales de intercambio de información entre usuarios de todo el mundo. Jueces, abogados y fiscales se encuentran ante un nuevo espacio delictivo, en permanente cambio. En Mariñán hablaron sobre los gusanos, troyanos y puertas traseras, que poco tienen que ver con el concepto tradicional que expresan. Marta Villén, directora de seguridad lógica y prevención del fraude en Telefónica, afirma que Internet es un «hipersector» de grandes posibilidades, pero que se ha convertido en «un nuevo espacio para la delincuencia». La sofisticación en las técnicas utilizadas llega ya a límites sorprendentes para los expertos. En Estados Unidos se ha registrado ya el primer caso de un pirata informático que fue capaz de capturar las contraseñas y acceder directamente al servicio de banca electrónica de un cliente, que contaba con un sofisticado sistema de encriptación. Algunos de los delitos registrados en la Red son mucho más sencillos. Simplemente navegando pueden encontrarse los elementos necesarios para crear keyloggers (un sistema de interceptación que permite, vía web o con un correo electrónico, conseguir el número de tarjetas de crédito, claves y contraseñas. Este decálogo delictivo tiene en programas ilegales pero tan conocidos por los más jóvenes como el E-mule un fácil camino para el fraude, por las puertas que abre en la seguridad del ordenador el constante intercambio de información. Un dato para la reflexión. El pasado año se registraron más de 800.000 incidentes motivados por la falta de seguridad en los ordenadores. Y los jueces quieren estar preparados ante este nuevo reto.