La puja por Galileo abre expectativas para la industria aeronáutica gallega

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

ECONOMÍA

Bruselas aplaza la adjudicación del sistema europeo de radionavegación

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La Unión Europea (UE) decidió ayer tomarse tres meses más antes de decidir a quien adjudica la construcción y explotación de los treinta satélites de Galileo, el sistema europeo de radionavegación que aspira a reemplazar al norteamericano GPS. Dos consorcios industriales, ambos con participación española, compiten muy igualados por un proyecto en el que se invertirán 2.200 millones de euros en los próximos tres años y que abre nuevas expectativas para el incipiente sector aeronáutico gallego, formado en torno a compañías como Delta Vigo, Coasa-Gamesa o Laddes Work. La pugna por Galileo es cosa de dos. De un lado se sitúa el consorcio iNavSat, participado básicamente por Alemania, Francia y el Reino Unido a través de grupos como el aeronáutico EADS, el militar Thales o Inmarsat, la compañía británica de comunicación por satélite. La presencia española vendría de la mano del 5,5% que la SEPI posee en EADS, así como de empresas asociadas como Deimos, Elecnor, Tifsa, Insa y Sener. El otro grupo en liza, Eurely, está capitaneado por la francesa Alcatel, la italiana Finmeccanica y las españolas Aena e Hispasat. Bruselas destacó ayer en una nota que «ambos consorcios demostraron que son capaces de actuar como concesionarios» de Galileo, por lo que abrirá negociaciones en paralelo con ambos antes de decidir. Este aplazamiento fue valorado positivamente por los dos grupos aspirantes, si bien supuso un traspiés para diarios como el alemán Die Welt, que ayer daba por hecho la adjudicación en favor iNavSat, un consorcio en el que a muchos le incomoda la presencia de la norteamericana Lockeed Martin, a través de su 14% en Inmarsat. En cualquier caso, la Comisión Europea da por hecho que, una vez hecha la selección, habrá movimientos para acoger en el consorcio elegido a las empresas interesadas del consorcio descartado, lo que garantiza a España un espacio en ambas opciones que abre nuevas expectativas para la industria gallega de utillaje y componentes.