Las dos grandes facciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) discuten durante estos días un aumento de la producción de 500.000 de barriles diarios que deberá votar en la reunión del próximo 10 de septiembre. Según informa Luis Alonso desde Madrid, el acuerdo será complicado porque los dos miembros clave de la organización, Arabia Saudí e Irán, discrepan sobre su oportunidad y su cuantía.
25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Esta enconada y silenciosa lucha entre los hermanos del petróleo, según los analistas, puede hacer saltar por los aires la inquebrantable disciplina de los dos últimos años. Y es que, desde que el petróleo bajó hasta el mínimo de 10 dólares por barril en 1998, la OPEP ha mostrado una lealtad a las cuotas pactadas cuyo precedente hay que buscarlo en la crisis de los 70. Con el barril por encima de los 30 dólares (el brent cotiza a 31), Arabia Saudí aboga por el aumento de la producción. El presidente de EE UU, Bill Clinton, está presionando a aquel país para que exija el cumplimiento del acuerdo de aumentar la producción si el barril estuviera 20 días por encima de los 28 dólares. La cercanía de las elecciones presidenciales, según apuntan los analistas, ha redoblado los esfuerzos de EE UU para que se aumente la producción y el precio se sitúe en 24-28 dólares. Ese fue el objetivo propuesto en marzo por la OPEP, pero sólo se cumplió durante los primeros meses. Más petróleo El vicesecretario general, Shokri Ghanem, avaló ayer esta tesis y aseguró que si el oro negro mantiene su tendencia alcista se producirá más petróleo. «La organización comprende la posición de los importadores y también sus preocupaciones. También el cartel petrolero se esfuerza por un mercado estable de crudo», dijo Ghanem. La incógnita ahora es la cuantía del incremento. Un nuevo aumento de medio millón de barriles sólo será otro parche, según los expertos. Los aumentos de 1,7 millones de barriles de marzo y de 700.000 de junio han sido bálsamos que han tenido una mínima incidencia en las gasolinas. La economía mundial va a necesitar un suplemento superior a los 800.000 barriles diarios para que se equilibre la oferta y la demanda. Eso, sin contar las necesidades de stock de Estados Unidos. Pero si Arabia solicita un incremento mayor habrá cisma en la organización. Irán, que no aprobó los aumentos de marzo, podría incluso convocar una OPEP bis. Junto a Venezuela, que representa la línea dura, ha emprendido una campaña para evitar que se incremente la producción. En ella, culpan a los impuestos estatales del alto precio de la gasolina.