Aspadeza cumple 18 con sueños pendientes

La asociación crece pero echa en falta financiación para abrir su vivienda de forma permanente y una residencia


Lalín / la Voz

Aspadeza cumplió 18 años, una mayoría de edad que fue celebrada como merecía la ocasión y en familia. Hubo merienda en el río, piñata y juegos de agua. Un día especial en el que se recordó especialmente a quien puso en marcha todo esto, a Javier Brandido, que continúa en los corazones y en el recuerdo de todos. El día 27 se cumple el décimo aniversario de su fallecimiento y ayer Beatriz Blanco, que lleva trabajando en el centro desde su apertura en 2009, señalaba que «hoxe si vira esto estaría encantado».

Y es que 18 años, paso a paso dan para mucho. Durante este tiempo la agrupación no ha dejado de crecer, de sumar logros, pero quedan aún muchos sueños que cumplir. Algunos tan importantes como dar respuesta a la demanda de los padres de los usuarios a los que le preocupa qué pasará con sus hijos cuando ellos ya no estén y vienen demandando en los últimos años una residencia. Para construirla, Aspadeza necesitaría financiación, perro también el respaldo de las Administraciones.

Otra asignatura pendiente es obtener la financiación necesaria para conseguir que la vivienda comunitaria que posee la asociación en Lalín funcione con carácter permanente. De momento y en los últimos años, después de su inauguración, se continúa utilizando de forma ocasional y como respiro para las familias. Las fechas de los respiros son marcadas por la propia agrupación a lo largo del año.

Y aunque estos son dos importantes necesidades, en estos 18 años, Aspadeza no solo ha sido capaz de dar respuesta a las necesidades de las familias y de los usuarios sino que también ha recogido algo que no se paga con dinero que es el infinito cariño de los vecinos y su reconocimiento a la labor que llevan a cabo cada día.

Beatriz Blanco recordaba que el centro ocupacional empezó con ocho chicos y hoy son 34 pasando de las quince familias que tenía el colectivo en sus inicios a las 56 de la actualidad. Hasta la apertura en 2009 del centro ocupacional de Mouriscade, desarrollaron su actividad en varios espacios.

Un largo camino

Primero en la antigua casa del conserje del colegio Xesús Golmar, luego en un bajo de la rúa Ponte cedido por el empresario José Ramón González. Por aquel entonces al frente de Industrias González. Más tarde ocuparon un espacio en el antiguo Manuel Rivero hasta llegar al centro actual que fue incrementando en estos últimos años su dotación.

Paralelamente también se fueron incrementando las actividades y los trabajos que desarrollan los usuarios en el centro. Se mantienen las labores de lavandería para el Desván municipal, la realización de objetos de cestería, de manualidades en general junto con los trabajos de diferente índole que les encarga la imprenta Arlit y los de colocación de etiquetas para la empresa de moda masculina Florentino.

Los chicos y chicas de Aspadeza son también los artífices de los elementos decorativos que lucen los establecimientos comerciales de Lalín en campañas como la Noite Branca o los arcoíris realizados para la última campaña del Día da Nai que se unió también a la celebración por parte del comercio local del Orgullo uniendo los dos eventos. Unos trabajos realizados por encargo del Centro Comercial Aberto de la AED.

Aspadeza no descuidó tampoco su trabajo de cara a promover la inserción laboral de sus usuarios. Hoy están trabajando cuatro, aunque la mayor dificultad con la que se encuentran es que algunos puestos se puedan prolongar en el tiempo y son conscientes de que crear un puesto específico para una persona con discapacidad intelectual puede ser complicado.

La agrupación mantiene en marcha programas de formación laboral y un plan de empleo. Las experiencias realizadas se saldaron con satisfacción por ambas partes, tanto de usuarios como de empresas. Y es que estos chicos y chicas se hacen querer. Durante este tiempo los hechos visto trabajar como voluntarios, apuntarse a infinidad de actividades solidarias y participar en campeonatos de natación de atletismo o de campo a través demostrando de todo lo que son capaces.

En la fiesta de aniversario, los veteranos, tanto trabajadores como usuarios, que están en Aspadeza desde sus inicios recibieron un diploma por esos 18 años . Un gesto que les llenó de orgullo, todo el que se puede sentir por formar parte de esta gran familia, a la que le quedan aún muchos éxitos por cosechar y mucho camino por andar. Seguro que conseguirán todo lo que se propongan.

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