A Estrada, la despoblación que no cesa

El municipio sumaba 27.322 vecinos en 1981, 6.661 por encima de los 20.661 del último padrón en 2018


a estrada / la voz

La despoblación es en la vida municipal, a corto plazo, un problema similar a la tensión alta en la salud: está ahí, es un peligro, pero no se traduce en ningún tipo de conflictividad. Es más, incluso alivia la prestación de determinados servicios, y ayuda a maquillar las listas de espera en aquellos más demandados a los que la administración no logra dar respuesta. Todo eso, a corto plazo: quien observa la vida a más de cuatro años vista sabe que la despoblación es el principio del fin.

En las administraciones locales, las campanas tocan a rebato cuando el descenso de las cifras poblacionales aproxima al municipio a la pérdida de categoría. El último ejemplo es el de Lalín: el gobierno encabezado por Rafael Cuíña libró una intensa batalla cuando la capital dezana superaba los 20.000 habitantes por un puñado de vecinos, tan solo cinco. La ganó holgadamente: se fue dejando la población en 20.103 vecinos.

A Estrada vive un drama demográfico. Remontarse al padrón de 1887, cuando A Estrada era el segundo municipio más poblado de Galicia solo por detrás de A Coruña, suena a ejercicio de nostalgia. Desde entonces, el incremento poblacional constante la situó en 31.000 vecinos en la década de los años 50 del pasado siglo. A partir de ahí, el descenso.

Un bajón que no cesa: en 1981, fecha más próxima, A Estrada sumaba un total 27.322 habitantes. Superaba a Lalín en 8.384 vecinos -prácticamente la actual población de Silleda-, ya que la capital dezana contaba con 18.938 vecinos. En una década, A Estrada bajó cerca de 5.000 vecinos, hasta los 22.391 de 1991. El descenso vertiginoso se ralentizó en los siguientes diez años, dejando la cifra poblacional en 22.216 vecinos en el 2001, una merma de 175 personas.

2001-2011, década tranquila

En el año 2011, el padrón reflejaba 21.759 estradenses, 457 por debajo que en el 2001. Fue una década con un año de recuperación: en el 2003, el padrón creció en 237 vecinos. El resto de ejercicios de la primera mitad, A Estrada perdía más de un centenar al año, para ralentizarse luego: 22 vecinos menos en 2008; 6 menos en 2009; 52 menos en 2010 y 69 menos en 2011.

A partir de entonces, salvo en el 2018 en que se perdieron 39 habitantes para dejar el padrón actual en 20.661 estradenses, año tras año el municipio cayó siempre por encima del centenar de personas: fueron 193 menos en 2013 -21.464 vecinos-; 267 menos en 2014 -21.197-; 172 perdidos en 2015 -21.025-; 134 en 2016 -20.891- y caída de 191 en 2017, que se cerró con 20.700 habitantes.

En un período de menos de cuatro décadas, A Estrada ha perdido más del 24,3 % de su población: la friolera de 6.661 habitantes. Más de un millar -1.098- entre 2011 y 2018. Con esas cifras, no es extraño que los 8.384 habitantes más que Lalín de 1981 se hayan quedado en solo 558 por encima ahora: 20.661 frente a 20.103. Y además en tendencias opuestas: frente a la sangría estradense que no cesa, Lalín gana población desde 2015.

La pérdida de categoría, cerca

A Estrada tiene la tensión demográfica absolutamente desbocada: del tratamiento poco o nada trasciende. Solo cabe esperar que el descenso acumulado en el 2018 -39 vecinos- no sea un espejismo. Porque de repetirse caídas como en el 2017 -191 personas-, la pérdida de la primera categoría -por debajo de 20.000 habitantes- llegaría en tan solo cuatro años.

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