La sociedad de Filmax que gestiona las salas del centro comercial Pontiñas entró en concurso de acreedores y la firma solicitó ya un ERE de extinción para la actual plantilla
12 feb 2014 . Actualizado a las 18:23 h.El día 13 de enero la sociedad de Filmax que gestiona los cines de A Coruña, Casteldefels y Pontiñas de Lalín presentó concurso de acreedores. La sociedad, explicaba ayer Carlos Fernández, consejero de Filmax y hermano de Julio Fernández, consiguió salvar la actividad y las plantillas de las salas coruñesas y barcelonesa, pero con las de Lalín el milagro no fue posible y los cines cierran.
Carlos Fernández apunta que pese a los reiterados intentos realizados se encontraron con un obstáculo insalvable: «La gente no va al cine». Una falta de espectadores que se tradujo ya en pérdidas millonarias que el grupo audiovisual fue afrontando en los últimos años hasta que no pudo más.
Ahora los cambios tecnológicos planteaban la necesidad de digitalizar las salas y realizar una nueva inversión. Carlos Fernández calcula que «la digitalización de cada una de las salas puede costar unos 50.000 euros». La cuenta es sencilla. Digitalizar las cinco salas necesitaría una inversión de 250.000 euros, cantidad que Filmax no está dispuesta a desembolsar.
«Sin digitalización -apunta -no se puede programar bien y sin una programación adecuada los espectadores aún serían menos». Con el concurso sobre la mesa y la falta de negocio, la única salida es cerrar los cines. Carlos Fernández no da fechas «porque depende del juzgado, pero será inminente». Ademnás, explica con pesadumbre que «nos toca cerrarlo porque no hay otra opción y, cuando uno sabe que tiene que morir, lo mejor es que sea lo antes posible».
De momento la sociedad presentó ya un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción para la plantilla que forman «cinco o seis personas y dos más que tenemos en la central». Fernández explica que «la gente ya lo sabe y nos están muy agradecidos por la paciencia que tuvimos este tiempo».
Cree que «igual teníamos que haberlo cerrado ya hace cuatro o cinco años» y destaca todos los intentos y campañas realizadas para intentar que los cines despegarán. Fue precisamente el cariño y el vínculo con Galicia el que les hizo ir aguantando todo lo posible ese servicio de ocio a los vecinos de la zona. Carlos Fernández solo tenía ayer palabras de agradecimiento tanto para los espectadores que durante todos estos años fueron al cine y al Concello de Lalín por su apoyo.
El error estuvo, reconoce el consejero de Filmax, en que «hicimos unos cines como para una gran ciudad y un gran centro comercial, que ahora también tiene sus problemas y se quedó muy pobre, es un cine de lujo y quizás, queriendo hacer los mejores cines, nos pasamos», sentencia.
«Queremos agradecer a toda la gente que fue, pero es un viaje que tiene que acabar»
Carlos Fernández