Cada vez menos jóvenes se matriculan en las autoescuelas de las comarcas por la recesión económica y las aulas están más vacías que nunca en los meses estivales
18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Bochornosa, bastante crítica, estancada, penosa, floja, «reguleira»,... Estos son algunos de los adjetivos que atribuyen seis directores de autoescuelas asentadas en las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes a la situación que atraviesa del sector. Un mal momento que ni siquiera se palía en las vacaciones de verano, cuando los más jóvenes aprovechaban el tiempo de descanso en sus estudios para sacar el carné de conducir.
Tradicionalmente el período estival era época de bonanza para los centros, que aumentaban un 30% el número de matriculaciones entre junio y julio. Muchas personas aprovechaban las vacaciones para sacar el carné de conducir, especialmente estudiantes de entre 17 y 20 años, que en estas fechas disponen de más tiempo. Sin embargo, este año no ha sido así. El repunte habitual con el que contaban las autoescuelas para este mes apenas se ha hecho notar.
La caída de alumnos no es un fenómeno reciente. Los responsables del sector venían advirtiendo el paulatino descenso en las aulas, aunque hasta ahora siempre habían logrado compensar la situación al llegar los meses vacacionales. Pero en el 2010 está siendo diferente y los empresarios se muestran preocupados ante la escasa demanda. Los números hablan por sí solos: en la autoescuela Cíes de Silleda, por ejemplo, pasaron de tener 412 alumnos en agosto del año pasado a 290 inscritos actualmente.
Los directores de los centros apuntan a una única causa: la crisis. Una vez más, el receso económico aparece como trasfondo. «Antes los padres pagaban el carné a sus hijos casi como premio tan pronto acababan los estudios, pero ahora son menos los que se lo pueden permitir», explicaba Julio Porto, de la autoescuela estradense Autes. «Sacalo permiso custa entre 900 e 1.000 euros aproximadamente, e salvo que sexa unha necesidade, agora priman outras inversións máis urxentes nos fogares», confirmaba el director de la empresa lalinense Autes, José Antonio Martínez.
Regateo
Pese al mal momento las empresas sobreviven. Hasta el momento ninguna ha tenido que cerrar en Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Y, en ninguno de los casos consultados, hubo reducción de personal u otra medida reestructurativa drástica.
Para Álvaro Iglesias, de la autoescuela Vila de Cruces, la clave está en el ahorro: «Cando antes íbamos a búscalos as casas para facelas prácticas, agora téñense que achegar eles ao centro», señalaba a modo de ejemplo. «Ademáis -continúa- a xente ten moitos máis miramentos cos prezos que fai un tempo. Véñeche regateando, buscan que lles fies ou pagarche a plazos, e se non lles convencen as condicións inténtano na competencia».
Los impagos, inhabituales
Una práctica cada vez más frecuente, según afirman en varias empresas, en donde por norma procuran dar mayores facilidades asegurándose de tramitar el expediente previo para el pago. Porque los morosos también aparcan sus deudas al conseguir la ele. «Aunque no es lo habitual también nos escontramos con gente que no paga. Tenemos casos pendientes de cobro desde hace dos años», confesaba Manuel Cuiña, del centro estradense San Pelayo.