Una promoción sin empleo

DEZA

Los universitarios a punto de licenciarse saltan este mes a un mercado laboral en recesión y con temor a ser eternos becarios

10 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Más de 1.300 estudiantes del campus de Pontevedra se acercan en menos de un mes al abismo de sistema laboral en medio de la peor crisis que ellos puedan recordar. Rodeados del fantasma de la precariedad, el próximo mes se enfrentarán a sus primeros trabajos. Solo piden que la palabra becario no le acompañe hasta más allá de los 30 años. Tres estudiantes de la ciudad han conversado con La Voz para mostrar sus inquietudes en el momento de lanzarse al vacío con la familia como único paracaídas.

«Es una salida traumática. Los que no tenemos dinero para hacer un máster seremos eternos becarios», explica Ana Molina, de 28 años, que este mes acaba Bellas Artes. Cree que «hay una situación muy contradictoria. Nos dicen que se pide gente innovadora y creativa pero no es verdad». Borja Dapena, de 24 años y a punto de licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas, es el eterno optimista. «Somos como una marca que debe crear varias líneas para venderse. La ilusión no se puede perder. Por muy desmotivado o enquistado que se esté siempre hay que despuntar», señala.

Poco remuneradas

Son un reflejo de los 1.335 estudiantes que este año dan por terminada su etapa universitaria. Ahora, llegará la responsabilidad laboral por poco más de 300 euros mensuales y muy marcados por la temporalidad. Cuando el calendario marque octubre, la mayoría recogerán las mesas de su trabajo y peregrinarán a la oficina del Inem. «Somos la primera promoción que sale en plena crisis», indica Dapena, quien reconoce que por delante de ellos están los más de diez mil parados con experiencia en su currículum de titulados superiores.

«En Galicia el mercado es muy endogámico y es muy difícil hacerse un hueco», explica. El director de la Escuela de Ingeniería Forestal, Luis Ortiz, asegura que pese a la dificultad actual, las becas cubrirán a la mayoría de los 40 ingenieros que este año se licencian en Pontevedra. Solo Norfor oferta 20 plazas. «En época de bonanza siempre había de sobra, pero ahora hemos perdido la exclusividad al existir otra Ingeniería Forestal en Lugo», señala Ortiz.

«Me iré a una televisión por 380 euros al mes durante seis meses -explica Dapena- y por ahora apenas podemos aspirar a nada más en la situación actual». Lucía Martínez coge cada día el autobús para ir al campus de Vigo. Allí estudió los últimos cinco años Biología. «El próximo curso haré un máster que me tengo que pagar yo, aunque haré prácticas», indica.

Ana Molina recalca que «uno no puede ser becario eternamente. Tenemos la opción de un tercer ciclo con una beca del departamento para un año o becas de la Universidad para talleres. En Bellas Artes no hay convenios con las empresas». Dapena sigue poniendo la claridad en una conversación con tintes muy grises. «Desde la facultad nos animan y tiran de nosotros para arriba. Ellos no lo ven tan negro», aseguran.

El vicerrector del campus, Jesús Hernández, recalca que «el 98% del arte gallego actual sale de la facultad de Bellas Artes». Este dato se convierte en una catapulta de ánimo para los universitarios que a pesar de los nubarrones negros que marcan su salida al mercado laboral no deben olvidar que forman parte de una generación muy preparada a la que pronto le llegará su oportunidad.