El titular de Vigilancia Penitenciaria sostiene que la diferencia de criterio con la huelga se debe a que el enfado «está más radicalizado en ciertas provincias»
23 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Compagina su labor diaria como juez de Vigilancia Penitenciaria de Pontevedra con su cargo como decano de los jueces de las Rías Baixas. Fidel Jesús del Río Pardo, en declaraciones a Radio Voz Pontevedra, explicó ayer, entre otras cuestiones, el porqué no se apoyo el ir a la huelga el 18 de febrero y sí celebrar un paro: «Tras una larga deliberación y discusión entre los asistentes a la junta provincial se llegó a esa posición. Quizás pesó el hecho de dar un plazo, un margen de maniobra, a quienes tienen que recibir las reivindicaciones y darles pronta solución».
-Aunque el lunes la reunión con el Gobierno sea un fiasco, ¿ustedes mantienen la concentración del 18 de febrero?
-Los acontecimientos sobrevenidos pueden llegar a producir nuevas juntas de jueces y que se modifiquen los acuerdos tomados. Yo puedo hablar de lo acordado ayer [por el miércoles] en Pontevedra y que no es otra cosa que apoyar el documento de las reivindicaciones de las asociaciones, el paro en el sentido de protesta del día 18 y, en última instancia y si no atienden las reivindicaciones, la huelga en junio.
-¿Por qué existe esta diferencia de criterio de unas provincias a otras?
-La diferencia de criterios entiendo que deriva de un hecho que a veces se pasa por alto. Hay una parte de estas reivindicaciones que está promovida y encabezada, como no puede ser de otra manera porque son las únicas que tienen capacidad de negociación [con la Administración], por las asociaciones judiciales (...) y las juntas de jueces han encabezado una gran parte del malestar de la carrera judicial que no está asociada. Es lo que se viene llamando ya el Movimiento de Cádiz de la reunión de decanos de Cádiz, donde ha surgido un poco la canalización un poco de los que no están asociados. Esa doble dirección, digamos, es lo que ha producido un poco de descoordinación. Las juntas de jueces se deben a sus jueces y a muchos la fecha de junio les parece muy lejana, que se puede diluir el movimiento reivindicativo.
-Y en Pontevedra, ¿los jueces están afiliados o no?
-En la provincia de Pontevedra, efectivamente, son mayoría los jueces no asociados. Lo que sí es unánime, lo que sí hay que dejar claro es que el malestar en la carrera judicial es absolutamente unánime, simplemente ese malestar está más radicalizado en ciertas provincias o en ciertos miembros que parecen querer adelantar... Hay que dejar también claro que estas reivindicaciones no son producto de ayer, sino que se vienen produciendo desde hace muchos años y nunca han sido atendidas. La gente ha dicho «ya basta».
-En todo caso, se trata de una decisión pionera.
-Sí.
-¿Temen que según avancen las semanas se vaya politizando?
-No, no tengo ese miedo. Creo que la carrera judicial está absolutamente profesionalizada. Se dedican al desarrollo de su función jurisdiccional, a ejecutar y hacer ejecutar lo ejecutado a pesar de los intentos continuos de otros poderes del Estado de intentar influir en las decisiones del poder judicial.
-¿Cuál es la realidad judicial en nuestra provincia?
-Hay que ser realistas y, por los números, no es de las peores de España, pero la situación es mala. En todo caso, impide una justicia de calidad y rápida.
-¿Un ejemplo de esta situación sería su propio despacho?
-Es una anécdota, ya no solo se trata de la sobrecarga del trabajo sino de los lugares donde se realiza ese trabajo.