Una curva con el sobrenombre de «matagallegos» nunca da buena espina. Así fue como bautizó un ingeniero zamorano a la traicionera curva de Balboa, situada en la parroquia estradense de Arnois. Fue hace más de veinte años, pero algunos vecinos de la localidad todavía recuerdan el premonitorio comentario del ingeniero al rematar la reforma de la carretera. «Aquí os queda una curva matagallegos», les dijo. No es que el hombre tuviese dotes premonitorias, es que el trazado de la carretera se presta. Es una curva cerrada con un cruce a cada lado.
Los desvíos para Castro y para Oca se encuentran justo en mitad de la trayectoria, en una carretera nacional de intenso tráfico y velocidades a menudo por encima de lo recomendable. En la época, hasta que los conductores se familiarizaron con el nuevo trazado, el vial registró casi una colisión diaria. Ayer, un grave accidente registrado en Balboa reabrió el debate sobre la alta siniestralidad de la zona. El siniestro de ayer no fue en la propia curva, sino unos metros más arriba. Un trailer cargado de madera salía de la vía de servicio en que ha quedado convertido el trazado de la antigua carretera y se incorporaba a la carretera nacional. Cuando se encontraba en mitad de la carretera maniobrando para enfilar el carril en dirección a Ourense, el trailer, conducido por un vecino de Touro, fue embestido por un turismo. Era un Fiat Brava conducido por un lalinense.
A consecuencia de la colisión fronto-lateral, L. V. G., un vecino de Madriñán de 73 años, resultó herido. El fuerte impacto causó graves daños en el habitáculo del vehículo y obligó a los bomberos de Silleda a realizar trabajos de excarcelación para liberar al conductor, que sufría un politraumatismo. El hombre presentaba una fractura en el brazo izquierdo y múltiples hematomas en la pierna izquierda. Fue trasladado en ambulancia por el 061 al hospital Clínico de Santiago, dónde ingresó en Urgencias.
El accidente ha devuelto a la calle la polémica sobre la seguridad viaria en la zona. La mayor parte de los vecinos consideran que el problema no es el cruce de Balboa, sino la propia curva y la velocidad a la que se circula por la nacional. Aseguran que la mayor parte de los accidentes registrados hasta el momento no han sido colisiones en la incorporación a la carretera nacional desde el cruce, sino salidas de vía. «A xente que sae ó cruce xa ve que é perigoso e ten coidado, pero a que circula pola nacional moitas veces vai demasiado acelerada», explica un vecino.
En la zona, la velocidad está limitada a 50 kilómetros. Hasta hace poco, los que respetaban el límite eran excepción. Sin embargo, desde hace unos meses, los controles de Tráfico han empezado a cambiar las costumbres. Los controles tienen a la parroquia dividida. Algunos vecinos sostienen que sólo tienen afán recaudatorio. Otros dicen que desde que han aparecido los radares, los accidentes han disminuido. «Poñen un coche-radar un día por semana máis ou menos a 20 metros do cruce. Ó principio poñían moitas multas porque a xente pasa por aquí a máis do doble da velocidade, pero agora a xente xa sabe que está e empeza a ir ó xeito», comenta un vecino.
Pese a todo, muchos conductores siguen arriesgando. Los sábados y domingos los controles son menos frecuentes. Desde hace semanas, un grupo de motoristas aprovecha las tardes para probar la potencia de sus motos en curva y cuesta arriba. Alguna alcanza los 150.