Reportaje | Entrada en vigor de la nueva legislación A los hosteleros lalinenses no les gusta tener que controlar con un mando a distancia las máquinas expendedoras y, en muchos casos, preferirían no seguir vendiéndolo
11 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?a segunda fase de la ley antitabaco, que dispone que la venta de cajetillas fuera de estanco ha de hacerse mediante máquinas con control electrónico de encendido y que entró en vigor el 1 de enero, se va incorporando poco a poco a los locales de hostelería de Lalín. En muchos casos, los establecimientos aún no disponen de los nuevos mandos que sirven para encender las máquinas expendedoras cuando un cliente quiera comprar tabaco. El objetivo de esta iniciativa es evitar que los menores de edad puedan comprar tabaco en cafeterías y bares, ya que, muchas veces, el encargado o bien no puede vigilar a los usuarios de estas máquinas, o bien, no tiene la intención de hacerlo. Las valoraciones son diversas, aunque la mayoría se decanta por una sola palabra para resumir esta nueva situación: «Engorro». Aunque la llegada de esta nueva normativa, que prevé sanciones de hasta 10.000 euros para los infractores, todavía no ha sido lo suficientemente anunciada: «Si hubiese una campaña de concienciación, si se supiese desde el principio, a lo mejor tendríamos otra idea o se llevaría de otra forma, ha sido de sopetón», comenta la responsable del Café Gaia. Para esta porteña, que regenta este café desde hace año y medio, la situación es, cuando menos, incómoda: «Este local tiene dos puertas, mucha gente viene sólo a por tabaco, y a la mayoría no les gusta molestar, llamarte para que les enciendas la máquina. Es una situación violenta». Más coste Otro de los aspectos que valoran los hosteleros para rechazar la nueva restricción al consumo del tabaco es que incrementan los costes de la venta del producto. A los impuestos del Estado, hay que sumarle el del alquiler de la máquina expendedora, unos 200 euros cada dos años, y ahora, los 120 euros que cuesta incorporar el nuevo dispositivo, y el mando que lo acciona. De esta forma, los beneficios que reportaban la venta de tabaco, se ven una vez más, menguados: «Non é que se obtivesen grandes beneficios da máquina, pero agora está claro que van ser menores», comenta José Luis Cabana, vocal de los hosteleros de la Asociación de Empresarios do Deza. Dejar de vender La normativa prevé -aunque sin dar plazos- que en los establecimientos hosteleros no se pueda vender tabaco. Para Cabana, y en opinión de muchos hosteleros lalinenses, este último paso de la ley antitabaco no es vista con malos ojos: «Se por min fose, prohibiría o tabaco. O beneficio que sacamos, xa dixen que é mínimo. Máis que nada, é un servizo que se lle dá aos clientes, pero é bastante complicado se tes que atender á xente é, ao mesmo tempo, estar pendente dos que veñan a comprar tabaco», concluye Cabana. La Xunta no quiso profundizar en la aplicación de esta norma, ya que el sector de máquinas expendedoras da trabajo en Galicia a cerca de 200 personas. En las próximas semanas, los dispositivos se irán incorporando en los locales de hostelería lalinenses, de los hay gran demanda.